Ayer murió mi compañero Rafa.

Un cáncer con metástasis muy avanzado se reveló hace pocos meses en una radiografía casual.

Mantuvo la ilusión hasta el final, confiando en la quimioterapia y la radioterapia, se negaba a aceptar que le quedase apenas vida y quería luchar. Precisamente la quimioterapia que esperaba como tabla de salvación le sentó fatal y precipitó al dia siguiente de recibirla el terrible desenlace. Su hermano, hecho polvo, me llamó ayer para comunicarmelo.

Le voy a echar mucho de menos. Salíamos juntos con nuestras motos a pasear en cuanto podíamos, por las carreteras de la costa siempre cerca del mar que ambos amamos, hasta las playas, Baquio, Laga y Laida, Plencia o Lequeitio. Diferentes a rabiar, disfrutábamos el uno con el otro.

nuestras motos

Casi todos los días charlábamos un rato con el adium, una especie de messenger para nuestros macintosh, sobre todo estas últimas semanas, en que ya no podía apenas alir de casa.Rafa hace pocos d�as

Siempre despacito, a Rafa correr no le gustaba nada, íbamos desenrollando curvas hasta arribar a destino a su ritmo tranquilo, donde repostábamos unos vinos blancos o unas birras mientras picábamos algo.

La charla relajada, comentar la actualidad, mirar los magnícos panoramas o un paseo por el puerto lequeitiarra y vuelta para casa.

Bajando a Laga

Hasta siempre Rafa.

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