Siempre se ha dicho que a los cadáveres les siguen creciendo durante un tiempo el pelo y las uñas. Modernamente habrá que añadir; “Y el spam de sus correos electrónicos”.

Cuando alguien muere así como en la vida física muere a todos los efectos, ya no se puede poner al teléfono, en el plano virtual, en la red, no está tan claro.

De momento ahí quedan colgados sus comentarios en foros que frecuentaba, en su blog o web o lo que tuviera, sus correos e. siguen recibiendo mensajes y acumulándolos en la bandeja de entrada y hasta la lucecita de su messenger puede que se encienda si algún heredero de su ordenador lo enciende y trastee en él.

En la red queda algo  de quienes hoy en día van muriendo.

Parte de su espíritu.

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