Hoy en el pueblo es viernes de carnaval. El tema de este año, (hace unos pocos se decidió poner un tema para que la gente se disfrace) es España, disfrazarse de español. Así que andan todos vestidos de toreros, flamencas, militares o picoletos en plan generalista y de Aznares Tejeros y Cayetanas de Alba en lo personal.

No me imagino en Sevilla haciendo lo mismo y proponiendo disfrazarse de español, de hacerse ignoro si la peña se disfrazaría flamenca o de caganer, levantadores de piedra o poteadores bilbainos, o de Arzallus o Anasagastis, a saber, pero entraría dentro de lo posible.

Lo que desde luego no entra en lo posible es que en el pueblo se disfracen de españoles parodiando a Arzallus o a un pelotari. Cuestión de nacionalidades ya se sabe.

También es posible que tener varias nacionalidades sea una ventaja, es uno vasco, español, y hasta europeo si te descuidas. Mola pero no puedas expatriarte de una sin expatriarte de todas, es una cosa curiosa.

Hace años que conozco a Willy Uribe por sus fotos de surf magníficas y alguno de sus libros, hace unos días descubrí su proyecto a largo plazo de fotografiar los lugares de los asesinatos de Eta, como un testimonio de lo que el olvido tapa con un negro manto en nada de tiempo.

Lleva ya sacadas unas cuantas fotos de otros tantos sitios donde la sinrazón nacionalista regó de sangre el suelo. No son espectaculares, simples calles, carreteras o caminos en los que nada recuerda lo que allí pasó, quizás por eso tienen un componente de tristeza, pero los breves comentarios de Willy son extraordinarios, aunque se limite a citar la hemeroteca de los periódicos.

Queridos lectores, tengo el gusto de enlazaros a Allí donde Eta asesinó

También otras personas han tenido la misma idea como koldo, que tiene documentados muchos atentados, en su web de flicr busco algunos de mi pueblo, aquí delante de la casa de mi mujer yo recuerdo dos atentados con muertos al cuartel de la guardia civil que tienen a doscientos metros, y no los encuentro, pero si otros tres que también ocurrieron por sitios donde paso todos los días, el pueblo es pequeño. Los de Andres Segovia Peralta, Ángel Antonio Rivera Navarrón y Antonio Hernández Fernández-Segura y el de Domingo Sanchez Muñoz y los etarras Iñaki Garay Lejarreta y Blanca Salegui Allendeque murieron en un enfrentamiento.

Que de muertos para un pueblo. Y sobre todo, que muertes tan tristes, sepultadas en el olvido, porque su recuerdo es la descarnada evidencia del fanatismo que todo lo ha impregndoa hasta tal punto que ha tomado carta de naturaleza, conformando una sociedad con una memoria histórica de un siglo y una antigüedad de seis mil años. Que ya es rizar el rizo. Una sociedad de amnesias selectivas. Una cultura milenaria con Alzheimer.

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