Una semana después del terremoto y el tsunami en Japón el panorama es desolador, varios reactores con problemas de fusión del núcleo y vasijas parece que dañadas por un lado y piscinas de combustible con serios problemas de refrigeración por otro. En una país devastado por el terremoto, con sus efectos sobre trasportes y suministros, machado por el tsunami después, agravando la situación hasta límites heroicos, este tercer desastre que forma parte del primero pone a prueba la gente de esas islas. Y están dando la talla. Cuando hasta los periodistas huyen despavoridos, en Japón nos ofrecen un ejemplo de coraje y valentía. Los trabajadores de la central, esos cincuenta famosos que en realidad son muchos más, saben que tienen que hacer su trabajo, por responsabilidad hacia los demás y respeto a ellos mismos. Saben que si salen corriendo el desastre puede ser mayor.

Él resto de centrales que no han tenido problemas son ahora mas necesarias que nunca. Habrá que revisar sus modelos, adecuarlas a exigencias mas severas, diseñar centrales mejores, mas seguras y manejables, pero de la misma forma que no dejamos de hacer represas por que alguna se rompa o aviones por que haya catástrofes aéreas, renunciar a la fuente. atómica se antoja muy difícil en este mundo tan voraz.
Estos días se reabre en caliente el debate sobre la energía atómica y entre el apocalipsis vaticinado por irresponsables y unos medios informativos amarillistas que no destacan precisamente por su rigor informativo ayer cayó en mis manos el informe oficial de la ONU sobre la catástrofe de Chernobyl, ¡de hace seis años!, y bien poco comentado por los medios, en el que señala cosas como éstas;

En total, hasta cuatro mil personas podrían morir a causa de la radiación a la que se vieron expuestas a raíz del accidente ocurrido en la central nuclear de Chernóbil hace casi 20 años, según las conclusiones a que ha llegado un equipo internacional integrado por más de 100 científicos.

A mediados del año 2005, sin embargo, no llegan a 50 las defunciones atribuidas directamente a la radiación liberada por el desastre; casi todas esas muertes fueron de trabajadores de servicios de emergencia que sufrieron una exposición intensa y fallecieron a los pocos meses del accidente, pero otras se produjeron más tarde, algunas incluso en 2004.

Las cifras se presentan en un informe que marca un hito histórico, titulado “La herencia de Chernóbil: repercusiones sanitarias, ambientales y socioeconómicas”, que publicó el Foro de las Naciones Unidas sobre Chernóbil. En el informe, que resume un documento de 600 páginas publicado en tres volúmenes y recoge el trabajo de centenares de científicos, economistas y expertos del sector de la salud, se evalúan los efectos producidos en 20 años por el mayor accidente nuclear de la historia. El Foro está integrado por ocho organismos especializados de las Naciones Unidas, a saber, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH-NU), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR) y el Banco Mundial, así como por los Gobiernos de Belarús, Rusia y Ucrania.

Tu, que te crees hoy en día tan bien informado, ¿sabías algo de este informe tan importante de la ONU? ¿cuántos muertos creías que ha provocado Chernobyl?

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