Esta mañana ya no es noticia de primera plana Japón. Pasa a ocupar un lugar secundario en el tiempo y lugar en las Tvs y el los periódicos. ¿Porqué?… si no puedes hablar de apocalipsis ya no es noticia.
Ni el tsunami y sus efectos, las fábricas destruidas y sus efectos contaminantes, y ni tan siquiera que la isla se ha hundido casi medio metro de golpe con el terremoto, lo que las predicciones apocalípticas de los ecolojetas (aquellos que se basan en el ecologismo para otras cosas) iba a producirse en 130 años provocando ni se sabe que desastres. Pues eso no es noticia ni te vas a enterar a no ser que busques buenas fuentes de información, que desde luego no son las tradicionales.

El caso es que se está dando un vuelco a la situación, empezando a controlar las partes dañadas de la central, bajando espectacularmente los niveles de radiación, refrigerando cada vez con mas eficacia las piscinas de combustible y recuperando sistemas de refrigeración de los reactores. Se atisba con cada vez mas seguridad que en pocos días pueda estar la situación estabilizada. Por tanto, no es noticia. El que quiera ver que vea, el que sepa leer entre líneas que lea, el que sepa escuchar el silencio que lo escuche.

Estaba leyendo un post sobre el tema en valdeperrillos a cuenta de que allí FtW daba unos datos interesantes sobre la situación, cuando me he encontrado esta graciosa historia que nos pone balsero, supongo que real como la vida misma. Se han acabado las existencias de sal yodada desde China a EEUU. Y habrá muchos, a saber cuantos, que serán capaces de reventar atiborrándose de sal por miedo al apocalipsis que anuncian los listos de turno;

La predicción aquí, en la costa oriental china, es que los vientos impedirán cualquier flujo hacia el oeste por lo menos hasta el domingo. La superstición es difícil de atajar, los supermercados de Shanghai se quedaron ayer sin sal. Son las 09.00 am de hoy viernes y aparece Li, una administrativa con una razonable preparación, cargada de de cuatro bolsas de medio kilo de sal.
– Li ¿qué c*ño es eso?
– Sal marina
– Ya lo veo ¿para qué la quieres?
– Para la radiación
– ¿Qué radiación?
– La que viene
– ¿Sabes que deberías ingerir cinco o diez kilos de sal yodada – falleciendo en el acto por imbécil- para conseguir absolutamente nada?
– Sí
– ¿Entonces?
– Todo el mundo está comprando. Ayer el precio de la sal era de 4 yuanes [0.4€] el kilo, hoy está ya a 20 yuanes el kilo, se ha multiplicado por cinco. Y es difícil encontrar sal.
– Entiendo, entonces….¿se trata de radiación o de posible negocio?
– Umhhhh…quizá las dos cosas
– Ya
En ese momento Ya Wen, otra empleada mía que sigue la conversación, se levanta, toma su bolso y abrigo y dice que se marcha.
– Ya Wen ¿dónde vas?
– No me fastidies jefe, a comprar sal! por cierto jefe, ¿tiene sal en casa? – vivo encima de nuestras oficinas y la llave de mi casa está al alcance del personal, colgada al lado del dispensador de agua potable. Ya Wen se hace con el llavín.
– Sí ¿por qué?
– Pienso venderla, ya te daré las cuentas luego, lo que saque para mí ¿hao ba?
– hao ba, hao ba (vale, vale!)

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