Por otro blog me entero de un artículo en la vanguardia comentando que lo de Fukushima ha avivado la división y la polémica entre los ecologistas mas preocupados por el cambio climático a cuenta del CO2 que por la radiactividad de las centrales atómicas y los clásicos, para los cuales en Japón se han confirmado todos sus peores temores y la postura antinuclear es inamovible.

“Tras Fukushima ya no soy agnóstico, sino que defiendo la tecnología nuclear”, llegó a decir Monbiot en su influyente columna de The Guardian. “En una central muy vieja, tuvimos un tsunami y un terremoto de grado nueve; pero el impacto sobre la salud y el medio ambiente son menos graves de lo que yo temía”.

Asimismo, dice Lynas, las protestas en Alemania pueden resultar muy contraproducentes: “Si un pánico irracional desatado por Fukushima provoca la suspensión de la energía nuclear y la readopción del carbón tal y como parece probable en Alemania, puede ser desastroso para el clima”, dijo en una entrevista mantenida con La Vanguardia.

Resulta curioso que los ecologistas del CO2 acusen de dogmáticos y anticientíficos a los antinucleares.

Sobre lo que comentábamos hace poco del uso del carbón he encontrado que en el blog de Antón Uriarte suele tratar el tema, es partidario de su uso. Comenta que está muy avanzada la tecnología de su uso, que contamina menos que el gas quemándolo adecuadamente, “en las (centrales) más adelantadas el carbón se gasifica antes de ser quemado en turbinas de ciclo combinado (centrales IGCC). Emiten menos CO2 que el de una turbina de ciclo combinado de gas.

A la vista de como está el panorama supongo que Alemania que tiene carbón a espuertas tirará por este lado. Porque como los del CO2 se salgan con la suya los futuros coches eléctricos se van a tener que cargar a pedales.

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