Hoy es en Alemania de donde nos llega otra noticia de las que es difícil que te entre en la cabeza.

Disfrazada bajo una ONG, una trama de traficantes de niños importa durante tres meses huérfanos de sudamérica, principalmente Haití, para alquilarlos a pedófilos.

Se te ocurren algunas cosas al enterarte de esto. Una es desde luego, que ningún castigo será suficiente para ellos, los traficantes y los usufructuarios. Como será gente de mucho nivel y mucho postín, probablemente incluso se quede en nada, como otras veces hemos visto en España. Y de nuevo esa sensación de que, cada vez más, la justicia se queda en nada. Si imaginamos por un momento que un crío de esos fuese nuestro hijo, matar a estos pederastas traficantes desde luego sería poco. Habría que despellejarlos primero. El ojo por ojo y diente por diente, tan eficaz, podríamos obviarlo, no sería justo que sus hijos pasasen por lo mismo, pero que menos que despellejarlos a ellos y darles una pasadita por aceite hirviendo.

Sin embargo y con los tiempos que corren de buenismo, en el que antes son los derechos del victimario que los de las víctimas, nuestra avanzada y progresista legalidad se limite a encarcelar unos pocos años, en el mejor de los casos, a unos pocos de los implicados ya que entre topes legales, defectos de forma, pruebas inválidas por tecnicismos, legalismos internacionales y zarandajas del mismo estilo lo mas común es que acaben todos en la calle, dedicados otra vez a lo que les pone.

Ante lo cual no cabe si no añorar aquellos tiempos de cadenas perpetuas a trabajos forzados. Por lo menos no se la cogían con papel de fumar y los elementos que habían demostrado su peligrosidad para con los demás dejaban de serlo para siempre.

El caso es que hoy en día y mientras sujetos de esta calaña y otras parecidas proliferan en una sociedad que teme castigarlos en exceso, en las cárceles hay gente por causas como no tener papeles, pelearse con su mujer, una multa de tráfico o no haber pagado a tiempo sus impuestos.

No se si estas reflexiones son antiprogresistas y reaccionarias, pero lo que si se es que las cosas no son como debieran.

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