Todos los días millones de españoles destinan gran parte de su tiempo a analizar la crisis, lo mal que está todo y la pinta de ponerse peor. Casi el mundo tiene algo que decir, pero en contra de alguna ley estadística entre esos teratrillones de comentarios diarios no hay uno solo, repito, uno solo, que diga algo lo suficientemente razonable como para que suene atractivo a la mayoría. Algo que haga levantar interesado la ceja a casi cualquiera que lo oiga o lo lea.

Parece ser que es mas probable que un mono escriba Hamlet aporreando una máquina de escribir. Realmente notable.

La polaridad está establecida seguir hipotecándose o arremangarse el cinturón, ahí si hay quorum. Tampoco se va mas lejos. Se ponen las correspondientes etiquetas, progresistas/reaccionarios, y se entretiene el personal.
Pero no llegamos mucho mas allá. Vivir como chinos no va mucho con nuestra idiosincrasia y admitir que somos un país en vías de subdesarrollo escuece, pero es imposible pensar de donde va salir el dinero.

Y el caso es que cada vez hay mas sueldos de quinientos euros y a este paso hasta los médicos van a acabar mileuristas. Solo van a sobrevivir los políticos.

La solución abajo al revés

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