noviembre 2012


 

Guernica y Pforzheim, ciudad alemana, están hermanadas. Por ello  ambas localidades hacen intercambios y visitas de alumnos.

Hace un mes estuvieron en Guernica un grupo de estudiantes alemanes. En su mayoría conocedores del español, los profesores que les acompañaban  mantuvieron un encuentro con  el director del instituto público de Guernica. Este patriota de la causa nacionalista vasca  charló con ellos  en euskera,  por lo que otro profesor tuvo que hacer de intermediario e ir  traduciendo sus palabras al castellano.  Lo que no se es si para acabar de rizar el rizo cuando los alemanes hablaban en castellano también se lo tenían que traducir al euskera. Supongo que no, pero este detalle  no me lo han contado.

Increíble pero cierto.

 

 

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Se oye mucho ahora en las barras de los bares eso de que hay que salir a la calle a protestar.

Claro que no se sabe muy bien contra qué o reivindicando que cosa. Yo creo que habría que haber salido desde  hace muchos años, mas de veinte, por el escandaloso abuso con el precio de la vivienda. Pero con eso todo el mundo estaba encantado entonces. ¿Qué mas daba pagar el doble de lo que costaba poco antes si poco después lo ibas a vender por el triple?, era el razonamiento en boga. A nadie, ni de izquierda ni de derecha, ni los sindicatos siquiera, protestaban. Todos a trincar del pastel.

Salir para protestar ahora contra los bancos, por malvados colaboradores o contra el gobierno para pedir que saque de donde no hay, a mi no me dice nada.

Si saldría por ejemplo, para protestar contra los abusivos precios de los alquileres. Esos alquileres que hacen por ejemplo, te resulte mas económico pagar una hipoteca por un precio desorbitado por el piso que rentarlo, que te viene a salir lo mismo.

Si alquilar una vivienda costase la tercera parte que su compra, que es lo lógico,  es de suponer que la gente no se habría metido masivamente a hipotecarse hasta las cejas. Pero si te cuesta lo mismos mil euros al mes, la elección  es y era  clara.

Así que ahora estamos donde estamos, con pisos vacíos por todas las esquinas pero con los alquileres por la nubes, intocables, aunque los precios de los pisos han bajado ya a la mitad.

Y  cualquiera (hasta el presidente del gobierno) admite ya  que los precios de la vivienda estaban sobrevalorados. Pero todavía nadie se da cuenta, parece, que los alquileres ídem de lienzo. Y estos no bajan ni a tiros, excepto para los discriminados positivamente, a los que se concede alquileres “sociales” y pagan la cuarta parte que el vecino de al lado.

Y el caso es que de esto no podemos echar la culpa a los bancos, los que alquilan pisos y ponen el precio son los ciudadanos. Los mismos que especulan con fruición cuando los venden.

Imaginemos un escenario con una reglamentación que hiciese seguro para el arrendador alquilar y consiguiese rentabilidad para alquilar por la tercera parte de lo que cobran, alquiler social lo llaman ahora, en vez de tener los pisos vacíos. La de dinero que se ahorraría en problemas muy actuales y el que se generaría. ¿Tan difícil es?

Desde luego no se habría llegado donde estamos ahora. Millones de pisos vacíos y gente a mansalva sin un techo.

Kafkiano.