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Ahora está de moda ser anticapitalista. En realidad es un eufemismo de comunista, término no tan de moda y que suena demodé, tanto gulag, tanto Pol Pot y tanto Kim Jo.

La gente sale a protestar por la crisis, los recortes y el paro o directamente contra el gobierno enarbolando la etiqueta anticapitalista. Sobre todo los que piden mas capital, mas crédito, mas hipoteca. Los que se enfadaron por que no se ha pedido el rescate (el 2º).

Se da así una paradoja difícil de entender. Los que se supone capitalistas piden reducir hipotecas y los que se supone anticapitalistas piden más , cuando no podemos pagar lo que ya debemos.

El argumento, entendible, es que hace falta inversión (capital) para crear riqueza. Lo contradictorio es que es un razonamiento muy capitalista y lo esgrimen los que se llaman anticapitalistas. O que tenemos un grave problema por sobre endeudamiento que parece difícil resolver con mas endeudamiento. Pedir una 2ª hipoteca para pagar la 1ª suele ser muy peligroso y acabar en desastre.

Uno se podría esperar de gente anticapitalista otras cosas, renunciar a los móviles de última generación por ejemplo, y organizar exitosas perfomances de tirar a la basura el contrato con Orange o Jazztel. Reducir el consumismo vaya, tan propio del sistema capitalista. Pero no parece que vayan por ahí los tiros. Seguirán siendo aquellos cuatro jipis de los setenta el único movimiento social que ha basado en la praxis su discurso y su acción. Hoy lo que mola con cuarenta tacos es ser anticapitalista fuiribundo desde la casa de mamá, que el ADSL es gratis y así se puede tener un buga chulo.

Pero parece ser que los desastres no preocupan ya que la culpa siempre será de otros, del capitalismo sobre todo, que queda muy bien pero no aclara nada. Mas bien desvía la atención.

Yo lo único que tengo claro es que prefiero vivir en cualquier país que no sea de partido único, como son los pretendidamente anticapitalistas. De eso me alejo mas que nada por que además de no tener mucha libertad, suelen ser donde peor se vive y se muere.

En definitiva podemos ver la botella medio vacía, problemas hay por todas partes y tantísimas cosas a mejorar. Habrá días en que la veamos medio llena también.

Pero hasta que no nos aceptemos como somos, poco podremos cambiar.