enero 2014


Cuando empezaron las protestas en Gamonal hace una semana me sentí a su lado, lo de peatonalizar las calles puede estar bien, pero con medida, coexistiendo con el tráfico, que también son personas. Se tiende a demonizar al tráfico que no sea de bicis, y tampoco es eso. Sobre todo lo del aparcamiento perdido y ponerlo de pago me parece fatal.
A los dos días me empezó a mosquear tanta violencia, máxime al ir enterándome de la cuestión, y que los partidos de izquierda también habían llevado en su programa electoral el proyecto que ahora ejecutaba el PP.
Hoy, tras ver que incluso una vez paralizado el proyecto la violencia aumenta de forma exponencial y sobre todo en otras ciudades de España “en solidaridad con Gamonal”, no queda ni el rescoldo de la duda. Otro Prestige, otro 13M, otra batalla de la izquierda por atacar al PP como sea, a costa de lo que sea. Otra vez la mierda nos inunda. El motivo da igual, lo importante es dar con la excusa para animar a los radicales descerebrados a quemar las calles y creen el ambiente que tanto le gusta al Psoe e IU, para dárselas de salvadores.

El PP de Burgos estaba llevando a cabo los planes para el barrio previstos por la izquierda, modernizar un barrio pobre y dotarlo de zonar verdes, arbolitos y carriles bici. Pero parece que lo que iban a hacer ahora es montar una central nuclear en el barrio.
Dicen que es porque se iban a gastar 8 millones de euros, y es mucho. Ya se han ocasionado daños de lo de todos mayores que esa cantidad. Y heridos, y no hay muertos de chiripa.
Y nadie sabe por que queman y rompen todo lo que pueden. O si, protestan contra el PP.
¿porqué concretamente?… da igual.

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En 1998 Eta proclamó una tregua tras el pacto de Lizarra entre Eta, Pnv y Eusko Alkartasuna   y muchos pensaban que sería definitiva. Sin embargo, el cese de la existencia de Eta no significa el cese del fin del problema. Korta, un exdirigente de Euzkadiko Ezkerra, lo expresaba así entonces;

“Desde luego, lo malo vendrá después, cuando, finalizada la violencia definitivamente, nos encontremos con que la sociedad está dividida en dos mitades. Entonces, ¿qué haremos?”. Los datos de la última encuesta del Gobierno vasco parecen darle la razón; la mitad de los vascos entre los más jóvenes son independentistas, lo que no parece augurar nada bueno, aunque sólo sea porque eso indica que la otra mitad no lo es.

Esa tregua, como otras, se rompió.  Ahora por fin, parece que es el cese es definitivo.

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Imaginemos entonces que  Eta hace entrega de sus armas y anuncia su disolución. El Gobierno y la oposición saludarían alborozados la buena nueva, por fin los presos podrían vislumbrar un futuro cercano fuera de la cárcel,  el gran problema del País Vasco, el terrorismo, por fin desaparecería. Y  fueron felices y comieron perdices. ¿verdad?

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Pues no. Seguiríamos teniendo una sociedad partida en dos, dos bloques antagónicos, ante lo cual el problema del bipartidismo español parecería un chiste. El nacionalismo lleva muchas décadas con la sociedad tomada, inculcando ese magma  que ha inundado la sociedad, que consiste en pensar que hay un riesgo permanente de que lo vasco desaparezca, y que ese es un proyecto que siempre han albergado los españoles, y donde el pensamiento político más extremado de Sabino Arana se estudia en el primer ciclo de la ESO sin atisbo de crítica, ni siquiera cuando expone sus ideas más radicales: “Todos los maketos (inmigrantes), grandes y pequeños, burgueses y trabajadores, sabios e ignorantes, buenos y malos, son enemigos de nuestra patria” (revista Bizkaitarra, 17-12-1893)

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Proceso de paz, derechos humanos y diálogo.

“Cuando yo empleo una palabra —insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso— significa lo que yo quiero que signifique… ¡ni más ni menos!” “La cuestión está en saber —objetó Alicia— si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes”. “La cuestión está en saber —declaró Humpty Dumpty— quién manda aquí”

Y los que mandan, son los nacionalistas. Que son la mitad de la población, pero ocupan el poder ellos solos desde hace cuarenta años. Previsiblemente, lo van a ocupar otros 40. Y desde luego consideran que alcanzarán su objetivo, la separación, mucho antes.

¿Que paz nos espera?

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Para que se vea hasta donde llega la recuperación de facultades