En 1998 Eta proclamó una tregua tras el pacto de Lizarra entre Eta, Pnv y Eusko Alkartasuna   y muchos pensaban que sería definitiva. Sin embargo, el cese de la existencia de Eta no significa el cese del fin del problema. Korta, un exdirigente de Euzkadiko Ezkerra, lo expresaba así entonces;

“Desde luego, lo malo vendrá después, cuando, finalizada la violencia definitivamente, nos encontremos con que la sociedad está dividida en dos mitades. Entonces, ¿qué haremos?”. Los datos de la última encuesta del Gobierno vasco parecen darle la razón; la mitad de los vascos entre los más jóvenes son independentistas, lo que no parece augurar nada bueno, aunque sólo sea porque eso indica que la otra mitad no lo es.

Esa tregua, como otras, se rompió.  Ahora por fin, parece que es el cese es definitivo.

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Imaginemos entonces que  Eta hace entrega de sus armas y anuncia su disolución. El Gobierno y la oposición saludarían alborozados la buena nueva, por fin los presos podrían vislumbrar un futuro cercano fuera de la cárcel,  el gran problema del País Vasco, el terrorismo, por fin desaparecería. Y  fueron felices y comieron perdices. ¿verdad?

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Pues no. Seguiríamos teniendo una sociedad partida en dos, dos bloques antagónicos, ante lo cual el problema del bipartidismo español parecería un chiste. El nacionalismo lleva muchas décadas con la sociedad tomada, inculcando ese magma  que ha inundado la sociedad, que consiste en pensar que hay un riesgo permanente de que lo vasco desaparezca, y que ese es un proyecto que siempre han albergado los españoles, y donde el pensamiento político más extremado de Sabino Arana se estudia en el primer ciclo de la ESO sin atisbo de crítica, ni siquiera cuando expone sus ideas más radicales: “Todos los maketos (inmigrantes), grandes y pequeños, burgueses y trabajadores, sabios e ignorantes, buenos y malos, son enemigos de nuestra patria” (revista Bizkaitarra, 17-12-1893)

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Proceso de paz, derechos humanos y diálogo.

“Cuando yo empleo una palabra —insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso— significa lo que yo quiero que signifique… ¡ni más ni menos!” “La cuestión está en saber —objetó Alicia— si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes”. “La cuestión está en saber —declaró Humpty Dumpty— quién manda aquí”

Y los que mandan, son los nacionalistas. Que son la mitad de la población, pero ocupan el poder ellos solos desde hace cuarenta años. Previsiblemente, lo van a ocupar otros 40. Y desde luego consideran que alcanzarán su objetivo, la separación, mucho antes.

¿Que paz nos espera?

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