Hoy es noticia en todos los telediarios (¿no es fantástico que todas las cadenas de tv nos cuentes exactamente las mismas noticias cada día?…pluralidad no se le puede llamar a eso) que en un pueblo llenos de turistas ha habido un ata1que de pánico en masa por el cual la gente que llenaba terrazas y calles ha salido corriendo o a esconderse porque creían que había un ataque terrorista. Once heridos entre contusionados y ataques de ansiedad y todos los medios contando la batalla.

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El alcalde de Platja d’Aro: “El pánico de la gente fue como en Niza”

La primera llamada que poco antes de las 22.00 del martes recibió en su casa Joan Giraut, alcalde de Platja d’Aro, fue tan funesta como infundada. «Alcalde, disparan contra la gente en el paseo». El mismo aviso recibió en su teléfono el jefe de la Policía Local, David Puertas. «Un hombre dispara contra la gente».A las 22.16 un mensaje interno del Centro de Coordinación Operativa de Cataluña (Cecat) de la Generalitat que coordina a todos los servicios de emergencias alertaba sobre «heridos graves» fruto de un tiroteo. Y así en una concatenación de rumores sin fundamento que nació del juego inocente de unos turistas alemanes y que acabó en un ataque de histeria colectiva que, aún ayer, sacudía a una localidad costera que por unos minutos creyó ser víctima de un atentado yihadista.

El motivo han sido un grupo de chavales con sus cinco monitoras que habían organizado (como todos los años) un” flashmob” que consistía en unos fans persiguiendo, con los paparazzi, a un famoso. Todo normal hasta que un débil mental grita a lo lejos “es un ataque ” y unos cuantos, en vez de pensar, salen escopeteados yéndose del vientre de miedo.

Algo que dados nuestros tiempos es hasta cierto punto comprensible. Hay un ambiente electrificado con tanto atentado y tanto eco y que pase algo así es ciertamente comprensible.

Lo que no es comprensible, al menos para mi es la reacción de los medios, que en vez de analizar lo sucedido y sacar algunas conclusiones, se queda en la entrevista al alcalde que dice que a partir de ahora quedan prohibidas “cosas de esas” y en que las cinco monitoras han pasado la noche en la cárcel. Poco menos que como sospechosos de terrorismo.

O sea, en vez de decir oigan por favor, en una situación así mantengan la calma ante todo, no salgan corriendo como gallina sin cabeza sin saber lo que pasa, que si se hace esto se pone en peligro a usted y a los demás innecesariamente. Asegúrese de lo que ocurre antes de actuar con pánico y reaccione con calma ante los acontecimientos extraños.

En vez de esto, sobre ello ni una palabra,  como si las masas descontroladas fuesen algo perfectamente  normal y que unos estudiantes hagan un poco de inofensivo teatro callejero una salvajada. de mear y no echar gota.

Nunca olvido lo que me contaba mi abuela que lo vivió  de lo ocurrido en el teatro Circo, de Bilbao, en 1912, una estampida que se saldó con muchos muertos,  porque alguien gritó ¡fuego! y la gente salió corriendo, tropezando y pisándose unos a otros. Murieron 44 niños y dos adultos. A ella la sujetó su marido, que mantuvo la calma, (teniente de infantería), aguantarón en su sitio y tras el tumulto salieron viendo los cadáveres y heridos. Un horror.

En otra época especulamos con el potencial educativo de la tv. En esta comprobamos con tristeza que apenas es otra cosa que tv basura. Y de la más infecta.

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