Tenemos otro nuevo ejemplo de idiotez y escapismo a partes iguales, el nuevo modelo de sociedad infantilizada. Un niño de siete años muere en Italia a consecuencia de una otitis a la que en vez de combatir se alimenta con homeopatía. Los padres, posiblemente como no sufrían el dolor lacerante que provocan las infecciones de oído, trataban a su hijo desde pequeño de las otitis que padecía con homeopatía y le iba muy bien, dicen. Tan bien que eran recurrentes y en cuatro años tuvo varias (no aclaran cuantas).

Con la última, el crío ha muerto. Y ayer escuchaba que los abuelos, en vez de exigir responsabilidades a los padres, que son sus hijos, se la exige al homeópata al que lo llevaron.

O sea, te muerde un perro rabioso al hijo , y en vez de ir al hospital a que le den la antirrábica vas al curandero a que te recete perejil y manzanilla. Se muere y le denuncias al curandero, que ha hecho lo que tu le pedías. Si no somos mas imbéciles porque no entrenamos.

Yo pasé un linfoma de manto hace unos años. Según me enteré de que lo padecía, en grado muy avanzado, me puse en manos de los médicos que se dedican al cáncer. Poco después la mujer de un conocido tuvo el mismo linfoma, en un grado menos avanzado y se dedicó durante un año a visitar curanderos y a negar su enfermedad. Murió poco después. Yo las pasé muy duras pero salí adelante.

Según un estudio en España el 53% de la población confía en la homeopatía. Tanto, que hasta algunos, como en Italia, ante una infección en vez de tomar antibiótico toman agua con tonterías, matan al niño y le piden cuentas al que les vende el agua con gas.

Así nos va.

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