Un par de meses después de la anterior entrada podemos congratularnos de que en Venezuela el orate al que hacía referencia de momento ha errado, aun no han entrado en una guerra civil, pero sin embargo en Expaña todo parece indicar que el plazo de dos años anunciado para una guerra civil se ha reducido a dos meses.

En efecto, mañana culmina una semana apoteósica en Cataluña con la celebración (por mucho que el gobierno español diga que no se va a celebrar) de un butifarrendum en el que, alucina vecina, ya se sabe el resultado según Junqueras, el vicepresidente catalán, y que según el presidente Puigdemon ya se ha ganado. Así, con un par, urnas chinas del todo a cien, sin interventores, junta electoral, censo electoral y media cataluña o mas alucinando en colores, acobardada y recluida en sus casas sin acabar de creerse lo que les está pasando, que no es otra cosa que la plena conculcación de sus derechos, incluida la pérdida de la nacionalidad española en cuestión de días si un milagro no lo remedia.

Ya hace 35 años que Tarradellas avisaba, tras años de vil Puyolismo, que

Y en esas estamos, con unos políticos catalanes (y por supuesto no son los únicos) empeñados en despeñarnos por el abismo del enfrentamiento civil y el odio cainita, y que a tenor de las masivas manifestaciones de independentistas y con las escalofriantes imágenes en la retina de niñas que no llegan ni a los diez años asegurando que con la independencia van a ser “mas libres y menos manipulados” (sic), pobrecitas, ríase usted de las juventudes hitlerianas, demostrando que cuarenta años de adoctrinamiento nacionalista han dado sus frutos envenenados y el daño ya está hecho. Vaya usted a enmendar el desastre. ¿Cómo?
Si esto no es el inicio de una guerra civil es en todo caso el secuestro de la soberanía y la marginación absoluta de millones de españoles que quieren seguir siendo españoles y que de facto, por la fuerza y la coerción institucional, están ya dejando de serlo. Y con el resto de España empezando a reaccionar, a pesar de los partidos que se lavan las manos como si no tuvieran parte directa en este desastre. Los ingredientes de una guerra civil que nadie hubiera creído posible están dispuestos.

ocho años y ya politizadas

Niñas nacionalistas

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