octubre 2019


El Estado español ha decidido, en fin, romper el contrato social firmado con la Nación y ceder el monopolio de violencia a los bárbaros. Hasta el punto, churrigueresco y casi dadaísta, de que los que están siendo investigados por la Generalidad de cara a una inminente purga no son los violentos, sino los Mossos d’Esquadra de las unidades BRIMO y la ARRO. Las únicas que han cumplido su parte del contrato social, al menos en la medida en que sus líderes políticos se lo han permitido.  

No es una situación inédita en cuarenta años de democracia porque de esa licencia feudal para la violencia se han beneficiado antes los sindicatos –por ejemplo durante esas jornadas de depuración social de burgueses desafectos conocidas popularmente como huelgas generales– y otros grupos de poder asociados a la izquierda o a la extrema derecha catalana y vasca.

Pero la situación, en 2019, huele ya a chamusquina. La insistencia con la que el Estado español, sociológicamente socialdemócrata incluso cuando han mandado los otros, ha permitido que determinados ciudadanos ejerzan la violencia impunemente contra otros determinados ciudadanos, siempre los mismos, parece ya –llámenme loco– un patrón de conducta deliberado. En España las hostias siempre caen del mismo lado y la casualidad ha empezado a supurar causalidad.

Leer artículo completo, que no tiene desperdicio, de Cristian lagos

Si el gobierno español hubiera ejercido sus competencias no cabe duda de que la situación actual en Cataluña no se habría podrido como lo ha hecho.

Y se da la aparente paradoja de que infinitamente mas que la derecha, extrema o no, es”la izquierda”, son los “progresistas” los aliados y los defensores en la práctica de los fascinazis que se han enseñoreado de Cataluña, hasta el punto de que son los propios ciudadanos los que se tienen que defender de los bárbaros que con pasamontañas coartan las libertades de los demás e imponen por la violencia su odio.

Y mientras los rectores premian a los violentos o los gobernantes catalanes llaman al caos y piden mas violencia, el estado central mira para otra parte cuando no los apoya directamente como ayer el ministro de educación, alegando que tienen el derecho de opinar y expresar lo que se les ponga. O de aporrear a quien se les ponga, por extensión.

Es obvio y evidente, si hay fascistas nazis hoy colocando estrellas amarillas a quienes se les oponen en sus noches de cristales rotos, es porque este gobierno se lo permite, en una dejación de funciones criminal.

Pero lo peor no es esto, lo peor es que millones de españoles les votan y apoyan a pesar de todo ello. O quizás precisamente por ello, que ya no sabe uno que pensar.

Santi Orue

Lo que acontece estos días en la grossen cataluña está alcanzando niveles nunca vistos. Parece que el gobierno del Dr Fraudestin, aka pedro Sanchez, se caga patas abajo y es incapaz de poner ninguna limitación a los nazis fascistas catalanes,( mientras se dedica a jugar con el cadáver de Franco para arañar votos entre sus incondicionales con vista a las elecciones), deja abandonados ante las acometidas de la bestia nacionalista a los ciudadanos que no comulgan con los nazifascistas catalanes. Así, son los mismos estudiantes quienes han de enfrentarse a estos nazisfascistas para intentar que no les roben su futuro y de momento las clases y los exámenes en sus facultades. Las autoridades, sean académicas, autonómicas o del gobierno central, pasan olímpicamente de ejercer sus responsabilidades o incluso apoyan a los fascios nazionalistas.

Lo nunca visto. El gobierno de España mediante su inacción apoyando a los que se imponen mediante la violencia, como el emperador catalán Torra al frente de los cortes de carreteras o los piquetes que cortan trenes y estaciones con total impunidad.

Hemos llegado así a un punto álgido en que, esta gentuza que han conseguido que se les pueda llamar tanto nazis como fascistas, pues dan la talla en ambos términos, imponiéndose por la violencia de los camisas negras musolinianos unos idearios perfectamente homologables a los nazis del tercer reich, (y cabe recordar que eran aliados fascistas y nazis en el siglo pasado, para los que se escandalicen por la “osadía de equiparar a ambos con los catalufos actuales).

Y empiezan a haber enfrentamientos entre fascinazis y quienes no tragan con su ideolgía tóxica, que ya sale hasta en los telediarios, mientras el gobierno de cuota del felón Sanchez se pone de costado y se dedica a explicar a los españoles lo malos que son todos los demás porque no lo apoyan. ¿Apoyarlo en que? se pregunta uno, ¿en dejar abandonados a los que no se pliegan a los fascinazis?… mientras sigue utilizando al CIS de todos para darse autobombo. Es repugnante este gobierno en funciones usurpadas mediante artimañas fraudulentas.

En fin, intentaremos bajar nuestro nivel de malaostina con unas viñetas de Santi;

La Policía alerta a Sánchez del riesgo de ataques en Cataluña con motivo de la “marcha constitucionalista”

Iceta, Ábalos y Borrell irán a la manifestación de Sociedad Civil Catalana del domingo en Barcelona

La Guardia Civil presiona a Marlaska para declarar Cataluña ‘Zona Conflictiva’ por la violencia radical

Los CDR bloquearon los accesos a la estación de Sants durante varias horas

Ayer subimos a asar pimientos rojos al pueblo de arriba de casa, en las barbacoas junto a la iglesia vieja en cuyo cementerio reposan nuestros familiares, padres, tíos, abuelos…

En la tapia de la Iglesia la pintada que da tono a cualquier aldea del País, estos días referidas a los “chicos” de Alsasua que patearon entre varias docenas de energúmenos a dos parejas de guardias con sus novias y que se presta a un somero análisis psicosocial.

Porque está mal escrita en un euskera “españolizado”… me explico, literalmente la pintada tendría que decir en un euskera correcto:

Ez dira terroristak, no son terroristas

gudariak dira, son patriotas

En vez de lo que han mal escrito, en un “euskera de sintaxis “española”

Gudariak dira, son patriotas

Ez terroristak, no terroristas.

O sea, estos analfabetos vascos vascos escriben y hablan como indios. A ellos les da igual porque lo importante no es hablar correctamente, si no hablar en euskera patriota cueste lo que cueste.

A continuación de la pintada el segundo input nacionalista es cuando mi compañera les pregunta en español a tres parejas jóvenes que hablan en castellano entre ellos si la barbacoa de al lado está libre o la van a utilizar, a lo que le contestan en euskera batua,”nuevo”, que no, que está libre, para pasar a castellano otra vez entre ellos pelín avergonzados cuando mi mujer les responde en euskera “viejo” que muy bien, que entonces la vamos a utilizar.

Los observamos durante las horas que estamos allí, entre ellos hablan siempre en castellano excepto cuando se dirigen a sus hijos pequeños, entonces lo hacen en euskera.

Y yo me fijo en que los chavales, lógicamente hablan entre ellos en español.

Es de cajón, si los padres y sus amigos, que son el modelo para los niños, hablan entre ellos en español y a ellos, por niños, en vascuence, lo que van a hacer es imitar a sus padres y hablar si pueden en castellano, en español. De todas todas además. Y contra mas les hablen en vascuence a los críos, mientras ellos hablan en castellano, mas manía le cogerán.

Y así se observa que los jóvenes entre ellos, mayormente hablan en castellano a pesar de la inmisericorde presión político social a que son sometidos, ya que hay que ser “buenos vascos y hablar en euskera”. Y mira que gasta el gobierno vasco miles y miles de millones en campañas de adoctrinamiento de la lengua y el espíritu nacional. Pero la realidad es terca…

De vez en cuando meten algunas palabras o frases en vasco pero lo sustancial va en el maldito español. Y mira que les jode eso a los políticos nacionalistas…

Oigo cada vez mas a menudo a comentaristas y opinadores que el nacionalismo está dando sus últimos coletazos y que dentro de nada todo habrá cambiado.

Yo la verdad no se donde narices sacan los datos para ese optimismo tan infundado.

Con un gobierno central dedicado a ampliar la brecha con la otra España, sea política o social y dedicarse a desenterrar muertos, mientras abandona a su suerte a unos policías destinados al matadero. Esto es de esta noche, de nuevo la policía de muñeco de pim pam pum para que los terroristas callejeros se ejerciten impunemente.

Y con otro gobierno autónomo dedicado a procesar a sus policías por “exceso de celo”.

Ayer escuchaba en la COPE el testimonio de una estudiantes catalana y como explicaba que se comienzan a unir los estudiantes para poder intentar ir a clase y romper los piquetes de cuatro independentistas que cierran las puertas.

Comentaban como al ver que cuatro “CDR” se quedaban a dormir en la facultad (¿desde cuando te puedes quedar a dormir en una universidad, para poder cerrar además las puertas a la mañana siguiente?…¿que complicidad es esa de las autoridades académicas?) se comunicaron por sus grupos de whatssap para ir juntos al día siguiente a intentar ir a clase. Y comentaba como era de surrealista la situación de los cuatro separatistas violentso que tuvieron enfrente a medio millar de estudiantes, y que se fueron por patas.

Luego habló otra profesora expresando lo mismo en otra facultad , y que al intentar dar la clase en el exterior de común acuerdo con los alumnos para no perder el día, salieron los responsables del rectorado a cerrar la facultad debido a los disturbios, es decir, a dar la razón a los que querían interrumpir las clases.

Es decir, se abandona a la ciudadanía a los violentos propiciando enfrentamientos entre las dos partes. ¿Luego nos contarán en las televisiones que los ultras de los dos bandos se enfrentan? ¿O será que los ultras españoles agreden a los independentistas?

¿Donde ven tantos, elementos para el optimismo?

La estrategia electoral de Sánchez con la exhumación de Franco por Santi Orue

Inquietud en el PSOE porque sus propias encuestas lo sitúan por debajo de los 123 escaños

El humor de Ricardo

El de Gallego y Rey

O no hay mejor cuña que la de la misma madera.

Traigo esto a colación al hilo de las discusiones de estos días, que he llevado al blog de Santiago, para ver si hay algún resquicio de esperanza a la cerrazón de seguir con los mismos argumentos que nos llevan a peor desde hace tantos años. Que si la ley, que si la Constitución, que si Europa, que si la economía (la pela), que si es que los separatistas son feos y tontos.

Ha sido un intento de ver si hemos avanzado algo de unos años a esta parte, como ya he dicho hace años presenté el mismo razonamiento, la Clarity Act como posible arma contra el separatismo en el mismo sitio, el blog de Santiago, Y la descorazonadora respuesta es que no, no hemos avanzado un milímetro, puede que hasta hayamos retrocedido.

Básicamente el principal argumento en contra es que ceder a l referéndum es darles la razón, sin caer en que aunque sea esto fuera cierto, la consecuencia es hacerles frente de manera efectiva e impedirles su totalitaria acción, que están desarrollando día a día.

En este sentido el blog de PlazaMoyúa trata hoy el tema desde la misma “óptica separatista”, para llegar creo a similar conclusión, si se atienden a los razonamientos separatistas;

 Menos de tres millones no puede ser lo que siente una región de siete millones y medio. Faltaría lo que sienten los otros cuatro millones y medio. Pero si nación viene definida por ese sentimiento, significa que en Cataluña hay -por lo menos- dos naciones. La de los tres millones y medio que se sienten “catalanistas”, y la de los cuatro que no. O sea que por exactamente el mismo motivo por el que España tiene una realidad plurinacional, Cataluña tiene una realidad plurinacional. Dos sentimientos distintos que han enraizado en la misma tierra, en palabras de Lapuente. Y el intelectual les ha jodido el fet diferencial, como quien no quiere la cosa. ¡También son pluri, aunque no se haya dado cuenta de lo que significan sus propios números y definiciones!

Que es una de las premisas de la Clarity Act, si hay ciudadanías en un territorio que deciden separarse, también tendrán el mismo derecho otras ciudadanías dentro de esa masa de ciudadanos. Y habrá que tenerlas en cuenta también, tendrán el mismo derecho.

(Editado. Plaza me corrige que no es esto lo que establece la Clarity Act, que no reconoce ni la DUI ni a su vez otra DUI dentra de ella Y vuelvo a editar para añadir que debiera ser en mi opinión algo contemplado así en una hipotética Ley de Claridad española, si puede separarse un territorio porque una amplia mayoría lo quiera, se debiera poder asimismo separarse dentro de el la porción significativa que no lo quiera, por justicia social)

Hay otras premisas que también frenan a los separatistas en seco, como que hacen falta claras mayorías, no el tramposo la mitad mas uno, o que el proceso sea aclarado y pactado antes de producirse votaciones, que es algo que tampoco les gusta una mierda a los separatas.

Y sin embargo, pese a ello, los unionistas no quieren oir hablar de ella.

No parece una postura muy inteligente, ¿verdad?

Pongamos aquí algunos aspectos básicos de la Ley de Claridad Canadiense que por lo general ignoran aquellos que la descalifican;

  1. La Ley de Claridad Canadiense no ha modificado la Constitución.
  2. Los gobiernos de las provincias pueden convocar unilateralmente un referendum de secesión.
  3. La Ley de Claridad se refiere a cuales deben ser los presupuestos para que el gobierno canadiense esté obligado a negociar la secesión.
  4. No existe el derecho unilateral de secesión.
  5. Un resultado favorable a la secesión no vincularía al gobierno canadiense a entablar negociaciones si se determina que la pregunta no ha sido clara.
  6. El resultado del referendum es sólo el punto de partida para entablar negociaciones que deben culminar – o no – en la reforma constitucional.
  7. En esas negociaciones deben abordarse los términos relevantes, que no han sido enumerados exhaustívamente en la propia ley, los cuales incluyen:

  • La división de activos y pasivos.  Hay que establecer como se reparten los bienes y derechos y también las deudas y obligaciones, nacionales e internacionales. Esta negociación tiene tela. Consiste fundamentalmente poner en conocimiento de los ciudadanos el impacto real, los costes, de la secesión. Probablemente llevaría no meses sino años. En Europa, con el Brexit, los dos años establecidos se están quedando muy cortos.
  • Posibles cambios en las fronteras de la provincia que se secesiona. Es decir, si Canadá es divisible, la provincia que se separe no tiene porque conservar su integridad territorial. Este es el punto más controvertido y probablemente, la principal razón por la cual, la mayoría nacionalista en Quebec no ha vuelto a convocar un referendum desde 1995 (a pesar de que su parlamento ha promulgado su propia ley reafirmando su integridad territorial) por el riesgo a perder su capital: Montreal. Stephane Dion, ministro canadiense, impulsor de la consulta a la Corte Suprema  (Tribunal Constitucional), que posteriormente dio origen a la Ley de Claridad, pronunció unas conferencias en las que exponía un principio que él manejaba en los debates en Canada: Si Canadá es divisible por “razones democráticas”, Quebec también lo es por idénticas razones. Aunque la ley no lo diga de forma expresa, tampoco dice lo contrario: lo que sí dice es que los cambios en las fronteras están abiertos a negociaciones. Por tanto, no hay nada en la ley que impida que alguna zona o enclave que por su tamaño sea funcionalmente susceptible de constituirse en unidad administrativa* (por ejemplo Montreal), pueda permanecer en Canadá, si de la votación en esa zona concreta resultara una mayoría clara en contra de la secesión (según criterio de la Cámara de los Comunes, oídos todos los demás órganos y asociaciones establecidos en la Ley)
  • Protección de los derechos de aborígenes y de las minorías. Este punto obligaría a negociar, entre otras cosas por ejemplo, la situación jurídica de aquellos ciudadanos que, habiendo votado en contra de la secesión (minorías angloparlantes) no desearan perder su nacionalidad.
  • Por último, hasta que no se establezcan todos los términos de la secesión, no se podrá proponer la reforma constitucional (que, naturalmente, debe ser sometida a referendum).

Edito. Me corrige Plaza que la Clarity Act no establece el derecho de secesión, ni por consiguiente a su vez el derecho de secesión dentro de los territorios que se separen. Vamos a ver que es lo que establece la Ley de Claridad;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que no existe derecho de efectuar una secesión unilateral por parte de la Asamblea Nacional o el Gobierno de Quebec, ni bajo el derecho internacional ni la Constitución de Canadá;

CONSIDERANDO que cualquier propuesta relativa a la partición de un estado democrático es un asunto de la mayor gravedad y de una importancia fundamental para todos sus ciudadanos;

CONSIDERANDO que el gobierno de cualquier provincia de Canadá tiene derecho a consultar a su población mediante referendo sobre cualquier asunto, y puede elegir la formulación de la pregunta;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha determinado que el resultado del referendo de secesión de una provincia ha de estar libre de ambigüedad, tanto en términos de la pregunta empleada como del apoyo que recibe, si tal resultado ha de ser tenido en cuenta como la expresión de la voluntad democrática que conllevaría la obligación de entrar en negociaciones que podrían conducir a la secesión;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo ha establecido que democracia significa más que la simple regla de la mayoría, que sería necesaria una clara mayoría para crear una obligación de negociar la secesión, y que se requiere una evaluación cualitativa para determinar si existe en esas circunstancias una mayoría clara en favor de la secesión;

CONSIDERANDO que el Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado que la secesión de una provincia, para ser legal, requeriría una enmienda a la Constitución de Canadá, que esa enmienda necesariamente requiere negociaciones referentes a la secesión que implican al menos a los gobiernos de todas las provincias y a Gobierno de Canadá, y que esas negociaciones estarían guiadas por los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías;

CONSIDERANDO que a la vista de la decisión del Tribunal Supremo que serían los representantes electos los que determinarían qué constituye una pregunta clara y qué constituye una mayoría clara en un referendo de secesión habido en una provincia, la  Cámara de los Comunes, como única institución política elegida para representar a todos los canadienses, tiene un rol importante en identificar qué constituye una pregunta clara y una mayoría clara suficiente para que el Gobierno de Canadá entre en negociaciones en relación a la secesión de una provincia de Canadá.;Y

CONSIDERANDO que es imperativo que el Gobierno de Canadá no entre en negociaciones que pudieran conducir a la secesión de una provincia de Canadá, y que pudiera consiguientemente suponer el cese de la ciudadanía y otros derechos que ciudadanos canadienses residentes en la provincia disfrutan como participantes plenos de Canadá, a no ser que la población de esa provincia haya expresado con claridad su voluntad democrática de secesión de Canadá;

PORTANTO, Su Majestad, por y con el consejo y consentimiento del Senado y la Cámara de los Comunes de Canadá, promulga lo siguiente:

Nota marginal: La Cámara de los Comunes considerará la pregunta1.

 (1) La Cámara de los Comunes debe, en el plazo de 30 días después de que el gobierno de la provincia o su asamblea legislativa o por cualquier medio oficial declaren la pregunta que pretenden presentar a los votantes en un referendo relativo a la propuesta secesión de la provincia de Canadá, considerar la pregunta, y, por resolución, determinar si la pregunta es clara.

Nota marginal: Extensión de tiempo

(2) Si los treinta días de la subsección anterior ocurren durante una elección general de los miembros de la Cámara de los Comunes, los 30 días se extenderán 40 más.

Nota marginal: Consideraciones

(3) Al considerar la claridad de una pregunta de referendo, la Cámara de los Comunes debe considerar si la pregunta resultará en una clara expresión de la voluntad de la población de una provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá y convertirse en un estado independiente.

Nota marginal note: Dónde no hay clara expresión de voluntad

(4) A los propósitos de la subsección (3), una cara expresión de la voluntad de la población de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá no puede resultar de:

(a) una pregunta de referendo que se refiera solo a un mandato de negociar, sin solicitar una expresión directa de la voluntad de la población de esa provincia respecto a si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá. ; ó

(b) una pregunta de referendo que contemple otras posibilidades además de la secesión de la provincia de Canadá, tal como acuerdos económicos o políticos con Canadá, que oscurezcan la expresión directa del deseo de la población de esa provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá.

Nota marginal note: Otros aspectos a considerar

(5) AL considerar la claridad de la pregunta del referendo en cuestión, La Cámara de los Comunes deben tener en cuenta la opinión de todas las partes políticas representadas en la asamblea legislativa de la provincia cuyo gobierno está proponiendo el referendo de secesión, cualquier declaración o resolución del gobierno o legislativo de cualquier provincia de Canadá, cualquier declaración formal o resolución del Senado, cualquier declaración o resolución de representantes de los Pueblos Aborígenes de Canadá, especialmente aquellos de la provincia cuyo gobierno está proponiendo el referendo de secesión, y cualquier otra opinión que considere relevante.

Nota marginal: No negociaciones si pregunta no clara

(6) El gobierno de Canadá no debe de entrar en negociaciones sobre los términos en que una provincia puede dejar de ser parte de Candá si la Cámara de los Comunes determina, de acuerdo a esta sección, que el la pregunta del referendo no es clara y, por esa razón, no determinará una expresión clara de la voluntad de la población de esa provincia sobre si la provincia debe dejar de ser parte de Canadá.

Nota marginal note: Cámara de los Comunes considera si hay voluntad clara de secesión2.

 (1) Donde el gobierno de una provincia, tras un referendo relativo a la secesión de la provincia de Canadá, busca entrar en negociaciones sobre los términos en que esa provincia podría dejar de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe, excepto donde haya sido determinado de acuerdo a la sección 1 que la pregunta del referendo no es clara, considerar, y, por resolución, establecer su decisión sobre si, en las circunstancias, ha habido una clara expresión de la voluntad de que la provincia deje de ser parte de Canadá, por una clara mayoría.

Nota marginal: Factores que la Cámara de los Comunes atenderá

(2) Al considerar si ha habido la clara expresión de una voluntad por una mayoría clara de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe tener en cuenta:

(a) el tamaño de la mayoría de votos válidos en favor de la opción de la secesión;

(b) el porcentaje de votantes en el referendo; y

(c) cualquier otra circunstancia que considere relevante

.Nota marginal: Otros aspectos a considera

(3) Al considerar si ha habido la clara expresión del deseo, por una clara mayoría, de la población de una provincia de que la provincia deje de ser parte de Canadá, la Cámara de los Comunes debe tener en cuenta las opiniones de todos los partidos políticos representados en la asamblea legislativa de la provincia cuyo gobierno propuso el referendo de secesión, cualquier declaración formal o resolución del Senado, cualquier declaración formal o resolución de los representantes de los Pueblos Aborígenes de Canadá, especialmente de aquellos de la provincia cuyo gobierno propuso el referendo, y otras opiniones que considere de interés.

Nota marginal: No negociaciones sin voluntad clara

(4) El Gobierno de Canadá no debe de entrar en negociaciones sobre los términos en que una provincia puede dejar de ser parte de Canadá salvo que la Cámara de los Comunes determine, de acuerdo con esta sección, que ha habido la expresión de una voluntad clara por parte de una clara mayoría de la población de esa provincia de que la provincia deje de formar parte de Canadá.

Nota marginal: Enmiendas constitucionale

Se reconoce que bajo la Constitución de Canadá no existe el derecho de llevar a cabo unilateralmente la secesión de una provincia de Canadá y que, por tanto, sería necesaria una enmienda a la Constitución de Canadá para que cualquier provincia se separara de Canadá, lo que, a su vez, requeriría negociaciones con al menos los gobiernos de todas las provincias y el gobierno de Canadá.

Nota marginal : Limitación

Ningún Ministro de la Corona propondrá una enmienda constitucional para efectuar la secesión de una provincia de Canadá a menos que el Gobierno de Canadá haya abordado en sus negociaciones los términos de la secesión que son relevantes a las circunstancias, incluyendo la división de activos y pasivos, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reivindicaciones territoriales de los pueblos aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.

Leo hoy un pequeño texto de Fernando Savater que considero como anillo al dedo de este blog,

De todos los argumentos inanes que escuchamos a los políticos para hacerse atractivos a ojos de sus votantes, el que suele funcionar mejor —lo cual ya nos indica la calaña del público que más abunda— es el preventivo: vótenme si no quieren que vuelva la derecha… o que siga gobernando la izquierda. Para muchos, saberse de izquierdas o derechas es una trinchera moral más protectora que cualquier otro mecanismo. Si sobre cada problema se les pregunta en qué mejora la solución de la derecha a la de la izquierda o viceversa, no tienen ni idea; a veces, cuando no saben lo que disponen los mandos de una y otra, prefieren motu proprio la del partido opuesto, hasta que informados de lo que deben creer de acuerdo con sus “principios” vuelven a apretar las filas ortodoxas. Con su habitual desenfado afirma Pío Baroja: “Dicen que nos debemos dividir en izquierdas, derechas y centro. Todo eso de izquierda, derecha y centro yo lo veo muy claro en los descansillos de las escaleras; pero en la vida no lo noto absolutamente nada”. Esto lo escribió en 1933: si la mayoría hubiese pensado así, quizá no habría habido Guerra Civil.

Desde luego hay razones para preferir ciertos planteamientos políticos a otros, porque protegen derechos ciudadanos o benefician a la mayoría sin aplastar minorías, pero nunca porque lleven el marbete propagandístico de izquierda o derecha. Creer ahora en esos rótulos es ser como niños que juegan a indios y vaqueros o a policías y ladrones. Habrá una sensibilidad más de izquierda, con preferencia por la justicia social, y otra más de derecha, que prioriza la libertad personal. Ninguna sobra: pero cuidado con los que se quedan fascinados en el descansillo en vez de subir la escalera.


Ayer comenté en el blog de Santiago Gonzalez algo al hilo del post anterior;

Hace ya mas de veinte años que comprendí que este disparate nacional que se viene gestando hace mas cien no tiene vuelta atrás.
Y que cuanto antes hagamos una Clarity Act al estilo Canadiense y se vote para que se independice donde haya mayorías suficientes que lo quieran y con CONDICIONES BIEN CLARAS, pactadas entre TODOS, como explicaba ayer el texto de Don Ramón y Cajal de antes de la guerra civil (que nos trajo Don Jose Ramón Masip), que lo tenía igual de claro que un servidor, (o yo que el, que tampoco quiero ser arrogante), mejor nos iría. Que bien lo aclaraba Don Ramón.
Y dedicarnos a dejar de enriquecer mas a aun a los separatistas y empezar a desarrollar y enriquecer a esa España abandonada hoy que es lo que nos queda.
Y esto lo dice un vasco, que sabe que se quedaría en tierra de nadie. Con toda la tristeza del mundo, pues.

Pero los primeros que no acceden a ello son los que dicen que se oponen al separatismo y dicen pretender arreglar lo que no tiene solución. A tortas, que vaya “solución”, o sin argumentar ninguna. Como si esto se fuese a arreglar por obra del Espíritu Santo.

O con historias aun mas peregrinas como el “diálogo” y la equidistancia, de las izquierdas que comprenden tanto a los separatas.

Y así nos va. Engordando los separatismos, a este paso hasta Cantabria querrá ser independiente. Al final no nos quedará nada.

…………

Me responden dos contertulios, D Bruno con que;

Mire, esto viene de mucho antes y seguimos.
Se puede mirar desde otro punto de vista. Dejar de dar de comer tanto a los leones.
Y que los bestias del resto se decidan de una vez a cambiar lo que hay que cambiar. Los animales huelen nuestro miedo. Como los gansters.
Con mas ley y menos pasta se arreglarían muchas cosas.
Pero primero unas bestias y otras se tienen que convencer de que los ciudadanos son libres e iguales y que las piedras no tienen derechos políticos.
El problema no está solo en Catalufia.

Y Don Demoño_Tasmaña con que;

La clarity chart canadiense no tiene cabida en España: Nosotros tenemos el articulo 2 de la Constitución, ellos no.

Que viene a ser la demostración de lo que digo. Y no hay mas reacciones, al resto no les merece interés al parecer.

Así que les voy a responder por deferencia a que al menos me han contestado, yo interpelaba a todos como es natural;

Bruno y Demoño_Tasmaña , muchas gracias por contestarme y les aseguro que lo que le comento es con todo el respeto y sin la más mínima intención de molestarles.

Si ustedes creen que llamándoles bestias o que, a palos, por muy legales que sean, se van a arreglar las cosas está ejemplificando exactamente lo que he comentado sobre la reacción de las derechas al problema nacional, es decir, la no solución. El dar largas y el propiciar el agravamiento de la situación, que es en lo que estamos. Como en la Yugoeslavia de Tito, en la España de Franco se mantuvo la unidad, cierto, pero no creo que a nadie en su sano juicio se le ocurra que otra guerra civil sea solución a nada.

 Hace veinte o treinta años sabíamos que había un par de regiones con este serio problema, Vascongadas y Cataluña, y otra, Galicia, que amenazaba con ello. Hoy, es Cataluña, Pais Vasco y Galicia, más Navarra, Baleares, Valencia y etc etc, porque raro es el sitio donde no toman ejemplo de que es muy lucrativo este negocio del separatismo, aunque solo sea a nivel de las castas políticas locales y de la mamandurria que se crea con ello y para ello. ¿Dónde queda un lugar de España sin separatistas locales?

Esto, que es un hecho evidente, una realidad flagrante y repetida ad nauseam, no impide que se siga erre que erre con la misma cantinela, o de aplicar el peso de la ley y de la descalificación sin aportar nada nuevo, por parte de las derechas de la unidad indisoluble o de concederles más prerrogativas y dinero por parte de las izquierdas del diálogo y del antifranquismo sobreactuado.

Creo que como en Canadá, (en demasiados países ocurren cosas similares) el mejor antídoto a las ansias secesionistas fue reconocer el problema, poner pie en pared y decir hasta aquí hemos llegado. Es decir, vamos a aclarar de una vez por todas lo que está pasando. Y entre todos y de una forma civilizada y conforme a la ley y la democracia establecer unas bases y unas condiciones lo más justas y sensatas posibles para atajar y encauzar la situación.

Y les ha dado magnífico resultado oigan, a pesar de los agoreros y los catastrofistas que siempre proliferan.

 Han conseguido con la Clarity Act que cuando estaban a punto los separatistas de alcanzar ese aparentemente indiscutible (para los separatistas claro) referéndum final de la mitad más uno que querían  les permitiese separarse a las bravas, a su manera y con sus condiciones de parte,  aclarar que la cosa no va así, primero, que de la mitad más uno nada, que hacen falta mayorías mayores para tamañas decisiones tan trascendentales, segundo que esa separación ha de hacerse regladamente , y tercero que si unos se pueden separar, otros a su vez han de tener el mismo derecho dentro de esos unos, es decir que menos lobos caperucita. Si hay poblaciones que dentro de la zona separatista NO SE QUIEREN SEPARAR hay que respetarlas, ya que también tienen ese mismo derecho.

Con lo cual el suflé separatista se ha deshinchado de una forma estrepitosa y hoy es el día que están mucho más lejos de alcanzar sus objetivos que antes de la Clarity Act. Siguen dando la murga pero mucho mucho mas bajito.

Esto lo he expuesto repetidamente en foros “unionistas” como el blog de Santiago, donde todos dicen que querrían se arreglase el desastre separatista y abogan por solucionar el conflicto para mantener la unidad.  Pero nunca he obtenido apenas ni el más mínimo respaldo a este planteamiento. Con lo cual mis esperanzas de sigamos siendo un gran país se han ido al garete hace mucho. Porque los separatistas van a mas, y los unionistas a menos y sobre todo, sin ofrecer resistencia con sensatez.

No tenemos solución, con estos españoles de adarga y tentetieso, incapaces de reconocer que aguanta más y mejor el esfuerzo una madera flexible y tenaz que otra rígida, por fuerte que sea. Y de que sería mucho mejor que incluso se desgajasen algunos cachos antes de que estalle todo como un cristal en pedazos.

Sigamos pues exigiendo mano dura, mientras se sigue yendo todo al carajo.

……

Viñetas de Santi.

El separatismo cae en la paranoia y se lanza a la búsqueda de los ‘infiltrados’ de Torra


El Gobierno niega el caos invitando a visitar Barcelona «con total normalidad»

SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL (Petilla de Aragón, 1 de mayo de 1852-Madrid, 17 de octubre de 1934), Premio Nobel de Medicina en 1906.

“EL MUNDO VISTO A LOS OCHENTA AÑOS” (1934). 4ª Ed., Librería Beltrán, Madrid,1941:

“[…]Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales.

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!

La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.

A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía. La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos.

Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común […]

[…] NUESTRA CONDUCTA ANTE LA CONSUMACIÓN DEL DESMEMBRAMIENTO

Pongámonos hipotéticamente en lo peor. ¿Qué debemos hacer si, desengañado nuestro optimismo, dos, o más regiones estatutarias se declaran plenamente independientes?

Si yo pudiera retroceder a mis veinticinco años, henchidos de patriotismo exasperado, contestaría sin vacilar: la reconquista manu militari, y cueste lo que cueste. Propondría la máxima de Gracián (contra malicia, milicia). Pero en los tiempos aciagos en que vivimos, dos guerras civiles equivaldrían a la bancarrota irremediable de España y a la consiguiente intervención extranjera. Además, una guerra suscita automáticamente nuevos conflictos bélicos. Fuerza es convenir en que la fuerza, aplicada a las pugnas intestinas de un país, no resuelve nada. Enconaría las antipatías y cerraría el paso a soluciones de cordial convivencia.

En trance de balcanización inminente -según frase de MARSILLACH– yo, si me asistiera el talento político y fuera diputado a Cortes, propondría pura y simplemente la separación de las regiones rebeldes; separación amistosa y hasta acompañada de algunas compensaciones fiscales.

Nuestra política debería, pues, orientarse (y esto antes de consumarse la ruptura) en el sentido de industrializar a España, todo lo más rápidamente posible. Se impondría la intensificación de la producción agrícola, y la implantación de fábricas de maquinaria, rieles, vigas, cristal, producciones textiles, papel, automóviles, etc. Para ello sería necesario montar altos hornos en las minas del Rif, aprovechar los ya existentes en Santander, utilizar para toda suerte de fábricas el litoral de la Montaña, Asturias, Málaga, Murcia, Sevilla y Huelva, sin olvidar la hulla blanca que podrían proporcionarnos los ríos Ebro, Pisuerga, Tajo, Guadalquivir, Duero y Guadiana. Y para estimular las iniciativas individuales en las regiones unitarias, acaso fuera preciso dictar leyes de exención de contribuciones por un período de quince a veinte años (algo de esto se ha hecho con resultados brillantes en la construcción de la Gran Vía). La pauta y modelo de estos empeños industriales, los encontraríamos en las muy prometedoras, aunque insuficientes, fábricas instaladas en Santander, Zaragoza, Béjar, Alcoy y Sevilla. No nombro a Valencia, porque supongo que obtenida la emancipación catalana, defendería la suya.

Quedarían naturalmente excluidos de las citadas iniciativas industriales los naturales, y representantes de las regiones segregadas. Y el Estado debería prevenirse contra la posible inmigración de fábricas catalanas y vascas.

Y no me detendría la consideración moral del achicamiento de la patria. De hecho, desde ROCROY, y mayormente desde las guerras de América y de África (1898 y 1921, etc.), hemos perdido rango de nación de segundo orden. Exiguas son en población Suecia, Dinamarca, Bélgica, Suiza y Holanda y gozan del respeto y consideración de todo el mundo. Algunas de ellas, dotadas de la inestimable virtud de la previsión, han conservado importantes colonias (Holanda y Portugal). Además, como dijo Séneca, nadie ama a su nación por ser grande, sino por suya. ¿Por qué España, con más recursos naturales que Suiza, no habría de emular sus triunfos industriales, científicos y políticos?

Huelga consignar que durante el planteamiento y ejecución del régimen industrial susodicho, atravesaríamos una fase inevitable de confusión y de trastornos económicos. Pero, en cambio, terminados tanteos y rectificaciones, podríamos alcanzar, en lo posible, el ideal de toda nación moderna: bastarse a sí misma.

No hay, pues, que amilanarse demasiado, si se cumple el vaticinio, harto improbable, del abandono de la meseta por las dos fértiles y prósperas regiones norteñas fronterizas de Francia, de donde importan casi todo su utillaje industrial. Y voy a cerrar este fastidioso e interminable capítulo.

Cuando se tiene la desdicha de vivir demasiado, se confirma la teoría de los ciclos históricos. Mi existencia se ha encuadrado entre dos revoluciones similares, aunque algo dispares: entre las ignominias del cantonalismo de 1873 y la revolución con miras autonomistas de 1931. ¡Quiera Dios que en el intervalo de estos sesenta y un años haya surgido en nuestro cerebro, antaño prepotente y señero, el lóbulo del sentido político y de la prudente tolerancia! ¡Y quiera Dios también concedernos perspicacia bastante para no facilitar con nuestras locuras el cumplimiento del aciago vaticinio tan temido por Cánovas y estampado con letras de fuego en el resumen final de su libro sobre los Austrias: la separación definitiva de la España supra ibérica ensoñada por Napoleón, y en siglos remotos por Carlomagno, el de la Marca hispánica[…]”

Y para acabar de entender perfectamente lo que ocurre, un magnífico artículo de Cristian Campos;

Este miércoles tuve el privilegio de asistir a la tercera representación de la ópera La revolución de los burgueses oprimidos desde el balcón de mi piso en Barcelona. Me sentí como esas opulentas y rotundas señoronas catalanas del barrio de Pedralbes con lazo amarillo en la solapa de su abrigo Hermès que claman “libertad, libertad” desde sus palcos del Liceo al son del tintineo de sus pulseras Cartier de oro amarillo de 18 quilates, granates tsavoritas y ónix, 10.600 euros en la página web de la marca.

Porque ahí estaba yo, en el palco de mi piso de 150 metros cuadrados, viendo como los cheguevara de escuela jesuita concertada arrancaban y quemaban los carteles de los comercios rotulados en español. Eso no lo vieron en La1, la Cuatro y La Sexta, ¿verdad? Es normal. Algún telespectador culto podría haber encontrado los paralelismos con la Kristallnacht, la Noche de los Cristales Rotos de los nazis en el Berlín de 1938. Además, siempre se puede contar con Madrid para limpiar, enterrar y cubrir con cal viva los crímenes de los nacionalistas catalanes. 

A eso de las 22:00 bajé a darme una vuelta por el barrio. Por ahí, en el área delimitada por las calles Paseo San Juan, Roger de Flor, Aragón y Gran Vía, andaban los hijos y los nietos de las señoronas catalanas del Liceo. Se movían en patinete, en grupos de seis o siete, junto a sus pizpiretas novias. Vestían marcas como Opening Ceremony, Nike y DC Shoes y hablaban un catalán aseñorado y sintético. El catalán que hablan los presentadores de TV3, los catedráticos de Filología de las universidades privadas catalanas y los medios de prensa subvencionados de la Generalidad.

Nada que ver con ese catalán híbrido y embarrado que siempre se ha hablado en los barrios populares de Barcelona. Un catalán real, producto de la coyunda de murcianos, extremeños, andaluces y catalanes, que está siendo exterminado por la imposición del catalán atildado de las clases altas de Barcelona. También en las Baleares los partidos nacionalistas, con el PSOE local a la cabeza, están masacrando la variante mallorquina popular que se habla en las islas para imponer el catalán de Andreu BuenafuenteArtur Mas Pep Guardiola.  

El objetivo, por supuesto, es marcar distancias con el servicio doméstico canonizando como catalán académico el de los señoritos. El de ese Pompeu Fabra que se inventó un idioma inexistente a base de señalar como “incorrectas” las palabras del catalán popular que a él le salieron de los cogumelos. Es decir, las que el catalán había absorbido del español y que conformaban buena parte del vocabulario catalán.

La escabechina continúa hoy día. Ya no se oyen muchos barcubusóguaridacolmugastugrifuàrbit o jamó, y sí en cambio sus versiones doctasvaixellbustiaamagatallallò que no hi hadespesaaixetaàrbitre y pernil. Que es como si Cayetana Fitz-James Stuart nos hubiera reñido por decir pelea en vez de diatriba, o polvo en vez de coyunda marital. Estamos asistiendo al exterminio de un idioma real en favor de un idioma de plexiglás a manos de aquellos que dicen amar el catalán y aquí nadie enarca una sola ceja. En España siempre hemos sido muy obedientes con los caprichos de nuestros caciques.  

Es muy difícil que un corresponsal llegado de Madrid capte este tipo de sutilezas, pero hay trucos para diferenciar a los pijos catalanes. Si se topan con un catalán que pronuncia raˈʒola en vez de rachola pueden apostar su sueldo a que ha nacido al norte de la Avenida Diagonal. Si dice cairó es que, además de pijo, ha estudiado en una escuela “libre” cumbayá de las de 900 euros al mes y menú diario a base de quinoa y tofu macrobiótico

El jueves por la mañana volvía a echarme a la calle para admirar el paisaje tras la batalla. En la calle Roger de Flor, entre Consejo de Ciento y Diputación, los servicios municipales retiraban los coches incinerados durante la noche. Una docena de operarios de limpieza barrían, sin demasiado éxito, los cientos de kilos de ceniza. El plástico y el metal retorcido, en una calle en la que hasta el asfalto se había derretido, a apenas una decena de metros de una gasolinera Repsol que podría haber volado la manzana entera, convertían en imposible su tarea. La cosa me ofendió hasta a mí, que si algo no soy es uno de esos socialdemócratas que lloran empatía con los oprimidos. 

Me quedé un rato escuchando sus conversaciones. Ninguno de ellos hablaba en catalán. Todos lo hacían en un español vulgar, popular, con acentos muy marcados, yo diría que mayoritariamente andaluz, pero también extremeño y castellano. Ninguno de ellos se quejaba de lo absurdo de la situación. Simplemente, limpiaban sin mayor aspaviento la mierda de sus señoritos porque eso es lo que les han enseñado a hacer en la escuela catalana: a decir aturat en vez de paradu y a aceptar su posición subordinada en la jerarquía social catalana.

Mientras tanto, en Madrid, la extrema izquierda capitalina, esa que vota a Podemos, a IU, a Carmena y a Más País, se manifestaba en favor de los señoritos catalanes. Qué olfato tienen los niñatos de buena cuna para detectar a los suyos incluso a quinientos kilómetros de distancia. Eso es solidaridad de clase y lo demás son hostias.

Hace ya muchos años al ver que los heridos en las manifas violentas pasaban de ser en vez de los manifestantes, los policías, me dio la sensación de que era una aberración.


Que chavalotes fornidos y entrenados, protegidos con cascos, petos, escudos y toda la parafernalia posible, resulten apaleados en esas manifas mientras hay apenas detenidos ni manifestantes “contusionados” me parecía (y me parece) no solo un despropósito fundamental, si no el camino mas directo al fracaso del estado en su papel de garante de las libertades y del orden social. La inversión del principio de que la violencia es competencia del estado para defender la sociedad.

Y transitando por ese camino años llevamos, para llegar donde estamos, a ver como una turba organizada pone patas arriba ciudades y pueblos impunemente mientras se juzga a los policías por “atropellar” a un manifestante .


Imagínense a partir de ahora si para parar a la policía basta un energúmeno de estos plantado delante de los furgones, y estos parando para que en plan batasuno los achicharren con cócteles molotof.
Ayer oía la explicación de que los policías tienen orden de tirar con salva, sin munición, ¡nueve de cada diez disparos!. Y esto lo saben los primeros los violentos. Así le va a los policías.

Y pareciera como si tal estado de cosas sea ya inapelable y solo se puede avanzar hacia el precipicio en plan manada de rumientes, todos al abismo. Cosa que dada la izquierda que padecemos, presta a aulllar a favor de tal estado de cosas, es en efecto inamovible.

Pues no se, puede que estos no tenga remedio, pero lo que no me extrañará será que nazca un partido de ultraderecha mas radical que Vox que pida cosas tan elementales como que vuelva a haber la proporción de un policía herido por cada dos docenas de manifestantes VIOLENTOS, que se empleen pelotas, cañones de agua, taser y lo que haga falta para que los que retrocedan sean los violentos y no los manifestantes, y que los bomberos y ambulancias puedan llegar donde sean necesarios entre otras muchas cosas, o por ejemplo que se impida el corte de carreteras y medios de trasporte con efectividad y contundencia, sea en manifas políticas o sindicales, que tanto monta como monta tanto la violencia si es de unos u otros. Porque tampoco me entra en la cabeza que para protestar unos tenga derecho a que sea jodiendo, literalmente, a terceros.

Hemos llegado a un estado de cosas que realmente no se debieran aguantar. Ver como anoche mientras ardían los coches debajo de sus ventanas un padre escapaba de su casa con su bebé en brazos por miedo a achicharrarse en su piso resultaba tremendamente descorazonador. Y como el cientos de miles, millones en realidad, de personas que sufren las consecuencias de esta “guerra”.

En el aeropuerto ha muerto un francés por que Torra y sus mariachis impedían el acceso en medios de trasporte y al hombre, cargando a pie sus maletas hacia un aeropuerto colapsado, le ha dado un síncope. Yo a eso lo considero homicidio al menos involuntario, si no asesinato, porque ya sabes cuando haces lo que están haciendo, que puede tener esas consecuencias. Y los responsables están bien claros, los que impiden que trabajen los medios de trasporte públicos normalmente.


Tan solo añadir otra obviedad, si ese muerto ocurre estando al frente un partido de derecha toda la jauría del Psoe, Podemos y demás, incluyendo sus corifeos mediáticos, estarían acusando de que esa muerte es atribuible a la acción del gobierno. Como ahora los que están en el gobierno sonellos, callan como miserables y aun dicen que no pasa nada.

Viñetas de Santi

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