mayo 2020


1793:

– Es un poco infantil la oposición que hace la derecha dura contra este gobierno. Eres socialcomunista bolivariano, chúpate esa, rojo de mierda, feminazi y populista. En este plan. Equivale a sustituir un razonamiento, bueno o malo, por un corte de manga o una pedorreta.

Plazamoyúa – Yo creo que esto es muy exacto, pero tan incompleto como para hacer que no se entienda lo que pasa. Y lo que pasa es eso que llaman una guerra moral o identitaria. Y pasa también esto. Dos no se pegan si uno no quiere. Un viejo dicho al que le falta un remate imprescindible. Dos no se pegan si uno no quiere … y cuando uno no quiere, lo que ocurre es que uno pega al otro hasta que se rinde. La conclusión, con el esquema completo, es que o bien no quiere pegarse ninguno, o bien el que no quiere pegarse tiene que elegir entre pegarse o plegarse. En cuanto hay un bando cafre, o son cafres los dos bandos, o acaba habiendo un sólo bando de una forma más o menos rápida.

Siento repetirme. En todo Occidente, y en época reciente (últimas dos o tres décadas), la izquierda ha roto la baraja. Ha “moralizado” la política, creando con ella un cuento de buenos y malos. Y ahí no hay discusión (debate) posible. O eres de los buenos, o eres de los malos. Si eres de los buenos, estás conmigo; y si eres de los malos, te aplico la violencia social (sólo llega a física cuando es necesario) que por definición merecen los malos.

Ante eso, la derecha tiene que optar por no entrar en la “guerra moral”, y luchar con espadas contra cañones, o entrar en ella. Y las chorradas morales que acabas de describir no son más que la contra-parte de reacción a las chorradas morales de la izquierda. Que si fascistas, que si machistas, que si racistas, que si destructores de la tierra, y todo ese rosario. Abascal no existía hasta que no se hizo evidente que no puedes luchar con una discusión racional (probar cosas y medir resultados) contra los cafres morales. Ni Trump. Y sí había el Le Pen viejo, pero era totalmente irrelevante hasta que Marine fue impulsada por lo mismo que ha creado a Abascal.

O sea que sí, que está muy bien la crítica de la derecha dura; pero está muy mal asumir que va a haber una derecha dura en cualquier caso. Lo que hemos visto no indica eso. Y una derecha no dura (por ejemplo, Suárez o Rajoy), no sirven para desactivar el cafrerío moral de la izquierda. No rebajan la tensión porque haya una derecha no dura. ¿Entonces, qué estás pidiendo o proponiendo? ¿Que sólo la izquierda sea cafre, y que así consiga gobernar siempre, o casi siempre? Vale, puedes proponerlo, pero no creo que puedas esperar razonablemente que te lo acepten

Traigo esta charla del blog Plazamoyua, por su interés y relevancia para el tema de este domingo.

Llevamos muchos años ya con izquierdas cafres empeñadas en el cuento de buenos y malos, quizás como estrategia para provocar la respuesta que en los últimos tiempos se está dando, ciudadanos que no se identifican con estas “izquierdas” cada vez mas hasta los huevos y mas radicalizados.
Si no contestas a Pablito (a Pablo, a Pedro o a quien sea) cuando te menosprecia e insulta malo, porque lo que queda es su relato y, si les contestas, como hace CAT (o quien sea) peor, porque bla bla bla.

¿Que cojones de opción queda?… ¿volver a 1934 o sacarse el carnet del Psoe?

Juaristi hoy nos deja unas consideraciones en este sentido, muy adecuadas para entender lo que está pasando;

Dotarse de una verdadera estrategia requiere reconocer que tienes un enemigo que busca tu destrucción

El Diccionario de la RAE define la voz estratagema, que viene del griego estrategos («general de un ejército»), como «ardid de guerra». O sea, como operación militar que se realiza para engañar al enemigo. El más vulnerable a una estratagema es quien no se sabe en una situación de guerra ni reconoce al enemigo como tal. La invasión napoleónica de 1808, pongamos por caso, comenzó con una estratagema. Los franceses pretendían que su objetivo era sólo atravesar España, país aliado, para atacar a Portugal, país enemigo. No encontraron resistencia alguna hasta que ocuparon Madrid y secuestraron a la familia real.

El problema de la derecha española es su resistencia a reconocer que la izquierda le está haciendo la guerra, y por eso tropieza una y otra vez con las estratagemas que esta le arma y cae en las emboscadas que le tiende. Hace veinte años, al comienzo de la segunda legislatura de Aznar, el PSOE de Rodríguez Zapatero decidió que era hora ya de resucitar la guerra civil perdida en 1939 para ganarla al segundo intento. La nueva estrategia exigía presentar al gobierno del PP como continuidad del franquismo. Su estratagema básica en aquella primera fase fue la apelación a la memoria histórica, a fin de que la derecha en su conjunto reaccionase como franquista o, al menos, neofranquista beligerante. Lo consiguió sin gran esfuerzo y pudo así movilizar contra el gobierno de Aznar a una gran parte de la población aterrada por los atentados del 11-M, cuya responsabilidad endosó a una derecha previamente estigmatizada como fascista. Sobra decir que contó con el concurso entusiasta de los comunistas y de los secesionistas, que nunca habían dejado de considerarse en guerra contra el Estado, «burgués» para unos y «español» a secas para otros.

Y en esas seguimos. La estrategia no ha variado, pero la derecha sigue sin enterarse. Cree que, como mucho, se enfrenta a un acoso político. Para la derecha, la política es la negación de la guerra. Para la izquierda, por el contrario, supone la continuación de la guerra por los medios que estime convenientes. El fundamento táctico de la estrategia de la izquierda consiste en persuadir al enemigo de que no está haciéndole la guerra sino una mera oposición política que no excluye la cooperación en tiempos de emergencia. A tal fin respondió, el pasado jueves, la monserga del presidente de la flamante Comisión de Reconstrucción sobre la función salvífica de la política. Patxi López viene muy bien para este tipo de maniobras. No hay que olvidar que fue la pieza de la que se valió en su día Rodríguez Zapatero para quitarse de en medio a Nicolás Redondo Terreros, obstáculo principal para la aproximación del PSOE a ETA, que ha culminado hace unos días en el pacto del gobierno socialcomunista con Bildu.

Pese a sus crispaciones retóricas, la derecha se resiste a ver lo que pasa ante sus ojos. El estupor y la indignación le impiden pasar del mero pataleo ante la desfachatez y la arbitrariedad del Gobierno sanchista, que abusa alegremente de la provocación y del cinismo proclamando que, de la catástrofe presente, «salimos más fuertes» (ellos, no España). La derecha parlamentaria tiene varias estupendas oradoras, pero carece de analistas perspicaces. Afirmar, por ejemplo, que Podemos quiere destruir el Estado es una melonada. ¿A santo de que iban a querer los chavistas españoles privarse del arma fundamental que controlan y emplean a su antojo para ganar la guerra civil? Lo que quieren destruir el PSOE y UP es la derecha, no el Estado. Como mucho, lo purgarán de gente incómoda para sus propósitos, sean abogados del ídem o guardias civiles. A ver si aprendemos.

Todos los populistas que conozco tienen una cierta tendencia a ceder electrones. Además, tienen también el semen, como decía el general Patton de los japoneses con sífilis, purple-pissing incluso verde, como los negros. Presentan un falo manantial que carga desordenadamente en cualquier dirección, un prepucio con pecas y tentaciones de seminarista que sueña con la repostería que ofrece la ropa interior femenina. En alguno de ellos se ha observado una mutación en el ADN del gen de la monogamia. Pertenecen al sector “Ni Dios, ni Patria, ni condón” y generalmente tienen orgasmos multidisciplinares.

Sin embargo, pese a todo lo anterior, al populista de profesión, le ponen los cuernos, le estafan ideológicamente, le asaltan todas las dudas, le embarazan a la fija y le devuelven a la alcahueta con un sifilazo por Aliexpress. El populista de profesión, tiene las uñas negras y votantes solteronas de medio coño a las que gusta pasar la lotería, envuelta en un profiláctico, por el arco del triunfo. A veces, sueña con ir de rebajas al economato de la Lubianka.

Como todo populista auténtico, es devoto de un santo leninista rarísimo y llora de emoción con las películas de gángsters. Hay populistas que aman el romanticismo del cuplé; que dedican ex votos a su complejo de Edipo, o de Electra, o de Electra-Cupido, o … irresoluto.

Cristalizan en tontos, la materia con la que se forjan los botellines, o en gourmets de pasta flora y se reproducen por Soulseek, cuando la pubertad agit prop llama a las puertas de sus nervios analfabetos. Les gusta el sushi y el norimaki y tratan de superar, cuando comen de gorra, la sofisticación de las huevas de erizo sobre cama de chantilly de la misma manera que las aves de corral intentan comprender la pornografía.

(Y EL SECTARISMO DE LOS MEDIOS SOCIALES)

Ayer estallaba twitter con el mensaje “Trump quiere cargarse las redes sociales”. La realidad es que lo que se quiere cargar es el sesgo que estas redes tienen, la censura que imponen y que les pone en la tesitura, o dejas de mangonear y censurar lo que se te pone en los huevos o te conviertes en un medio de comunicación con sus derechos y sus responsabilidades.

Luis nos ofrece su visión del tema desde Florida;

Uno pensaría que en un país tan avanzado en tecnología y con casi 250 años de democracia avanzada y una prosperidad sin par, las votaciones para los puestos políticos sería coser y cantar. Nada está más lejos de la realidad. Para empezar, hay 19 estados que no requieren carnet de identidad. Y son:

California, Illinois, Iowa, Maine, Maryland, Massachusetts, Minnesota, Nebraska, Nevada, New Jersey, New Mexico, New York, North Carolina, Oregon, Pennsylvania, Vermont, West Virginia, Wyoming, and Washington, D.C.

Importante: Menos tres con poca población (Nebraska, West Virginia y Wyoming), todos están dominados por el partido demócrata. Y California, NY, Illinois (Chicago) y Pensilvania tienen el 25% de la población total de USA. 

Prácticamente los mismos, permiten la registración para el voto el mismo día.

Otros 16 de los mismos estados ofrecen licencias de conducir a los inmigrantes ilegales, con las cuales tiene acceso a ayudas estatales y federales. 

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Este es un ejemplo (el peor, claro) de la situación de los votantes registrados en California.

El “Vigilante Judicial” Tom Fitton, descubrió y presentó una demanda al estado de California para que limpiaran los registros: votantes fallecidos, emigrantes a otros estados, inactivos por demasiados años, etc. En California se encontraron 5 millones de este tipo de registros y sólo en el condado de Los Ángeles 1.5 millones. Después de ganar la demanda en las cortes, el estado ya está limpiando los registros, pero os imagináis el potencial del fraude.

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Antes de esta demanda, en California, (2016) pasaron una ley (AB 1921) en la que “retiraban las restricciones y autorizaban la designación a cualquier individuo el enviar el voto por correo”. Como lo describe esta ley:

This bill would remove those restrictions and instead authorize the designation of any person to return a vote by mail ballot.

El voto por correo se permite a todo aquél que está ausente, como es natural, pero la “cosecha” de votos por individuos fue alarmante. 

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Los cosechadores acuden a residencias de ancianos, minusválidos, zonas de minorías que apenas acuden a votar y como es natural son persuasivos en las sugerencias para elegir el partido a votar. Y con esa táctica, California tiene en el momento 45 representantes al Congreso que son del partido demócrata y 7 republicanos. Diferencia enorme y nada representativa, que les da gran parte de la mayoría en el Congreso y así poder manejar muchas actividades del gobierno a su manera. 

En adición, como por arte de magia, en las elecciones desde el 2012 y 2018, según la Administración de Encuestas de Votos en las Elecciones nos dice que 28 millones de votos desaparecieron sin rastro.

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Es algo de reconocimiento bipartidista que los votos por correo son los mejores vehículos para un fraude electoral y pero eso no impide para que el partido demócrata esté más dispuesto a reducir los requerimientos de todo tipo y quedar más abierto al fraude.  

Y es sobre la exigencia vehemente de los líderes del partido demócrata para utilizar el voto por correo en las elecciones generales de noviembre 2020 a lo que Trump lanza un twit diciendo:

“NO HAY FORMA (CERO) por lo que los votos por correo no sean substancialmente fraudulentos. Robarán de los buzones de correos, los votos serán falsificados y hasta imprimidos y firmados fraudulentamente. Y el gobernador de California está enviando a millones de personas, cualquiera…

A lo que la compañía Twitter responde: Potencialmente falso.

Por años, nos hemos dado cuenta del sesgo de los medios sociales. El incidente no es una casualidad. Los periodistas investigadores de Project Veritas lograron camuflarse y filmar una entrevista con la directora de Inteligencia Artificial e Innovación de Google, Jen Gennai. Y ella admite: “No permitiremos que ocurra lo del 2016 con Trump”.

Ver video.

Y estos tienen la metodología para manipular por lo menos al 20% de los votantes indecisos, quienes podrían alterar los resultados en muchas ocasiones. Lo dice un estudio del prominente psicólogo Robert Epstein. Por admisión propia, el Dr. Epstein es del partido demócrata y votó por Hillary Clinton. Pero su estudio le preocupó por la estabilidad de nuestra democracia. 

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Youtube tiene la capacidad de desmonetizar los contenidos inconvenientes (casi siempre conservadores) y algunos los censura.

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Twitter y Facebook han usado una serie de tácticas en contra de los conservadores. Entre ellas la de bloquear de forma que tus amigos o lectores no vean tus posts, mientras crees que el mensaje está expuesto en la red. Le llaman shadow banning.   

Estas cuatro plataformas han disfrutado de unos privilegios que les ayudó mucho a ser gigantes y hasta Wikipedia tiene su sesgo izquierdista.  Pero esta vez, Twitter ha cruzado la línea roja al editorializar el contenido del mensaje de Trump. Precisamente, la razón por la que Trump ha usado el twitter ha sido para circunvalar los medios cuyos reportajes, medidos por PEW Research llegan a ser hasta un 94% negativos. Cuando un reportero le ha preguntado sobre si abandonaría el uso del twitter, ha respondido: “Lo haría ahora mismo si no fuerais fake-news”. Y es por esto que ha retirado los privilegios de estas plataformas y ahora, por orden ejecutiva, perderán la inmunidad legal por su contenido. Si alguien es afectado negativamente por un twit, Twitter es responsable del contenido y puede ser demandado.

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Parece una situación extraña, ya que a pesar de la enorme polarización, muchos de ambos partidos están de acuerdo que los medios sociales requieren regulaciones, aunque sean por diferentes motivos.

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No cabe duda, que en las elecciones anteriores se ha hablado mucho de las injerencias de los rusos en las elecciones. Pero aunque exista algo de verdad en ello, la realidad es que los medios sociales y tradicionales norteamericanos tienen una participación muy superior a la de los rusos. Que echen la culpa a los rusos es una enorme distracción. Parece que se han dado un tiro en el pie por su prepotencia.

Buenos días señoras y señores. Esta historia que hoy les cuento sucedió hace 37 años
El Grupo de Fuerzas Regulares de Infantería Alhucemas nº 5, es la unidad más condecorada del ejército español. Allá por el año 1975 tenía su sede en el cuartel Alfonso XIII en Melilla, al lado del aeropuerto. Un día, a principios de aquel verano, me llamó el capitán de mi compañía. Quería ver si yo podía resolverle un problema. Había un soldado a sus órdenes que casi no hablaba español, tan sólo euskera y eso planteaba un grave problema: no se le podía licenciar porque estaba más sano que cualquiera de la unidad, pero no podía hacer servicios. “¡A ver, -decía el capitán-, como da el alto estando de centinela; como cambia el arma de brazo durante el orden cerrado!” Además eran tiempos jodidos; pocos días antes nos habían intentado poner una bomba en los depósitos de combustible de la Shell, al lado del cuartel; lo más grande que encontramos fue la mano de uno de los terroristas. “Incluso, continuó el mando, si lo destino como destacado a la frontera, ¡ cómo va a comunicarse con los moros, por ejemplo, cuando tenga que pedirles la necua(*), al pasar desde Beni Enzar a Melilla por el saladero; éstos –decía- sólo hablan cheljah y chapurrean el español, pero no creo que entiendan el euskera, salvo que se trate de algún beniurriaguel, de los que se dice son descendientes de un vasco!”. Era un señor lío. Cuando la cosa parecía no tener solución a mí se me ocurrió que, si licenciarlo no podíamos, tal vez pudiera trabajar como lo hacía en la vida ordinaria: en la granja del Grupo. Dicho y hecho.
Durante el mes de abril de 1976, pasados ya más de nueve meses de la anterior conversación, las distintas estadísticas de la unidad, empezaron a mostrar brotes verdes por todos los sitios. Desde los aspectos militares más difíciles de cumplir, hasta la simple convivencia, pasando por los meramente sanitarios: sólo había dos personas en el botiquín y ello debido a unas purgaciones rebeldes al antibiótico. Aquella unidad militar, pese a la dureza exigida a sus componentes, quedó convertida en un resort. Los domingos había cola para entrar al comedor; lo grave es que no venían sólo soldados de otras unidades, sino que las visitas del Hospital de la Cruz Roja hacían a mediodía un alto en el camino, y llevaban hasta allí los tupers para llenarlos.
La fama del cuartel de Regulares 5 llegó a oídos del Comandante General. Un buen día, sin avisar, el general se presentó en el cuartel. El coronel creyó que su superior venía a comprobar las estadísticas y trató de mostrarle los brotes verdes; pero aquél tan sólo estaba interesado en la Granja. He oído –dijo- que aquí se come muy bien y vengo a que me muestres cuál es el secreto. El coronel, temeroso, le llevó a la Granja. Nada más entrar la visita, dos cerdos, cuatro ó cinco conejos y varias gallinas les rodearon. ¡Pitas, pitas! decía el general, tratando de acariciarlas sin éxito: gallinas, cerdos y conejos miraban para otro lado o cacareaban y gruñían, cuando no salían huyendo. Quedó extrañado el alto mando del comportamiento animal e interrogó al coronel, quien conociendo la respuesta, contestó con temor: “mi general, los animales se comportan así porque no entienden el español, pues el soldado cuidador sólo les habla en vasco”. Apareció en esos momentos el interfecto y al ver el lío organizado, gritó: “etorri onea”. Salieron todos los animales de sus cochiqueras, madrigueras y parideras acudiendo, a la voz de ya, a rodear a quien consideraban su dueño y señor. En voz baja, dictó aquel nuevas instrucciones; ante el asombro de propios y extraños comenzó a cantar, a pleno pulmón, el himno de la Real Sociedad: “aurrera mutilak, aurrera Gipuzkoa, aurrera txuri urdinak….” rápidamente, los animales se colocaron cada uno en su lugar, esperando ser revistados. Una sonrisa se dibujó en los labios del Comandante General y felicitó al apurado coronel. Quince días después nos concedieron la primera estrella Michelín.
Necua: carnet de identidad de Marruecos

Jachuspa

Lo de Podemio y su troupe no es solamente una psicopatía, lo suyo es terrorismo político.
Etasuna popularizó su “socialización del sufrimiento”, muy relacionada con esto.
Una variante socializada del síndrome de Munchausen por poderes*

Es de sobra conocido su teoría de cuanto peor mejor y la variante venezolana de empobrecimiento de un país para convertir sus ciudadanos en dependientes de la cartilla de racionamiento es un ejemplo actualizado de esta praxis. Actualmente en España este proceder está muy avanzado y dará su fruto de forma inexorable en los próximos años.
……………….
*Síndrome de Munchausen. El endocrinólogo británico Richard Ascher llamó así en 1951 al trastorno que provocaba que algunas personas fingiesen enfermedades o incluso llegasen a provocarse síntomas aunque eso les condujese a tratamientos dolorosos. operaciones quirúrgicas complejas o incluso la muerte, –el nombre es un homenaje al barón alemán Kart Friedrich Hieronymus Von Münchhausen célebre por sus relatos de hazañas increíbles.

A mediados de los 70, el pediatra británico Roy Meadow, descubrió una variante del síndrome aún más aterradora: los pacientes no se enfermaban a sí mismos, sino que enfermaban a otras personas. Lo llamó Síndrome de Münchhausen por poderes. En este caso el enfermo provocaba dolencias a sus seres queridos, generalmente niños, adultos especialmente vulnerables o incluso animales domésticos. El patrón solía ser el de una mujer, en un 95 por ciento de los casos, blanca y de clase media, y generalmente no se limitaba a uno de los hijos, lo que le llevó a acuñar la Ley de Meadow: “En una familia una muerte infantil repentina es una tragedia, dos es sospechoso y tres es asesinato hasta que se demuestre lo contrario”.

Es realmente llamativo la constancia con que la gente que se siente de izquierda y por tanto aborrece a la derecha o mas bien a la gente que no es de izquierda (ya que para ellos es lo mismo), que parece que lo uno no puede ir sin lo otro, asevera una y otra vez que el comunismo ni existió, “aquello (Stalin, Mao, Pol pot, etc) no era comunismo, ni existe, “tengo entendido que el comunismo falleció allá por 1989.” me contestaba el día pasado un compañero de blog en PlazaMoyúa.

Y ni existirá, añadiría yo, ya que en el idioma políticamente correcto de nuestros días, en que los deficientes mentales ya no lo son, son personas con discapacidades, los comunistas se visten con ropajes de otros colores y pasan a llamarse de otras maneras diversas, ecologistas de proximidad, concienciados del calentamiento global, multisexuales, defensores de los derechos de los pueblos, antiheteropatriarcales, anticapitalistas, anticonsumistas, antiglobalización, etc etc pero con una curiosa característica común a todos ellos, el que es de una de estas categorías es de todas ellas, es decir, no existe un anticapitalista que no sea un LGTBI+, ecologista, convencido creyente del CGA, del producto de proximidad, etc etc

Es un totum revolutum que antes era mucho mas sencillo denominar con un solo término, un comunista.

(Se podrá objetar y con mucha corrección que en ese totum revolutum hay muchas cosas que tienen que ver con el comunismo lo mismo que un pájaro con unas muletas, pero siendo cierto, hay otras como el considerar maligno al libre mercado, al capitalismo o a los gobiernos liberales como oposición a los gobiernos que todo lo controlan, al papá estado que ellos prefieren, que los hace encuadrables en ese neocomunismo del tercer milenio.)

Debe ser por ello que los de izquierda sostienen que ya no hay comunistas, como sostendrán que jamás lo hubo si se cmuestra la evidencia de los millones de muertos que causaron. Es que eran otra cosa, dirán entonces, o aquellos líderes no hicieron bien lo que tenían que hacer.

Excepto quizás un reducido número, los que ahora se declaran orgullosos comunistas, que por supuesto los hay, y te justifican los tropocientos millones de muertos de las purgas rusas o el matar sistemáticamente a la población con el hambre con una desfachatez de psicópata redomado; “Aquello era necesario”.

Pero volvamos al tema, al de la izquierda amable y culta que sin ruborizarse sostiene eso de que “tengo entendido que el comunismo falleció allá por 1989”

Claro que tras decir eso ya se meten en describir minuciosamente como son de ultraderechistas y facciosos los partidos “no de izquierda” españoles, sean de derecha o socialdemócratas y si hablan de la manifestación de Vox del día pasado por ejemplo te largan el pack completo de:

“Al igual que estos simpáticos manifestantes, Franco denunciaba como comunistas a todos sus enemigos. Lo mismo hace Abascal, que no se olvida ni de Paracuellos. La verdad es que el anticomunismo delirante y demagógico es un rasgo particular de todos los ultraderechistas. Franco, Abascal. En España, el comunismo a día de hoy es irrelevante.”

A este contertulio le contesté con algunas observaciones bastante obvias, como;

Lo que es irrelevante en España es Franco y esa ultraderecha que tu ves debajo de las piedras.

A partidos comunistas, declarados comunistas, les votan varios millones de personas.
A partidos franquistas, declarados franquistas, ni existen (¿existe todavía Falange de las JONS o alguno de aquellos, el de Blas Piñar, y si existen cuantos votos obtienen?) ni les votarían mas de mil personas.
Esa es la diferencia que tu “objetividad” no puede apreciar.

tenemos un gobierno a pachas con un Podemos/PCE que se aburre de levantar el puño y con vocación leninista y sales tu con que el comunismo no existe desde hace cuarenta años.

El pensamiento volitivo, (el comunismo no existe) pese a que duela, no es pensamiento, son simples deseos.
El pensamiento volitivo, nunca sirve para nada. El deseo nunca es pensamiento. El deseo es un sentimiento, y punto.

Después de esto, ya no me ha vuelto a contestar.

De este último tuit se podrá objetar que estos del Psoe son socialistas, no son comunistas, y tendrán razón pero el que canten la internacional y se sientan marxistas tampoco es un síntoma que ayude a eso de que el comunismo desapareció hace muchos años.

En fin, tampoco vamos a descubrir ahora que la gente que se siente de izquierda lo hace pregonando su anti derechismo mas que nada como señal de identidad, y aunque no tengan la mas mínima formación ideológica, crean que El Capital es una marca de pantalones o un banco de las Islas Caiman o que la URSS es un equipo de baloncesto lo que si saben es que Abascal es nieto de Franco y la República fue un paraíso de las libertades, se ataban los perros con longanizas y, si te descuidas y tiene menos de treinta años, lo mismo te larga que la derecha perdió la guerra civil.

Pero lo que si comparten demasiados, tristemente, es el odio como seña de identidad.

CURRICULUM VITAE PARA DESPUÉS DE LA PANDEMIA

Soy Capricornio y el día que inventaron el sida me encontraron desnucando airgamboys. Me llamaron loco. Sufría en silencio unas hemorroides políticas familiares y había renunciado a los vegetales porque tenía la profunda sospecha de que todas las coles nacían allí donde estaba enterrado un romano.

Los mozos de cuerda del manicomio que acudieron a mi domicilio, confirmaron sus sospechas sobre mi enajenación cuando vieron que el ex libris de mi biblioteca era “Pax vobis y lorazepam a voluntad” y que utilizaba unas pinzas quirúrgicas para sujetar la toba del costo. Me internaron en un psiquiátrico y mientras hacía el check in, se me cayeron cuatro grillos que llevaba de okupas en la trompa de Eustaquio. Lamenté su pérdida porque eran unos cantantes folk maravillosos.

Pronto me hice famoso en aquel lugar. Tal vez fuera debido a que iba vestido siempre con un pijama-kimono de seda chino y color azul que había adquirido, muchos años atrás, en el Mantelete. Viendo ahora tanto chino por España, creo que esta compra debió producir un efecto llamada.

Enseguida comprendí las dificultades que para el asociacionismo, tan necesario para la integración de los pacientes, presentaba aquel establecimiento. Creí que hubiera sido muy interesante crear ex novo un montepío o mutualidad de mermados en lugar de seguir disfrutando del discreto encanto del electroshock. No tuve gran éxito.

Había gente muy interesante entre los internos. Entre ellos, uno que tenía los testículos de un tamaño descomunal que enseñaba a cualquiera que se lo pidiera. Contaba que los tenía así de grandes desde siempre, que era cosa de familia. Cuando le dolían, y nunca supo la causa, se decía a sí mismo: “debe ser cosa del euribor que ha bajado” y ya podía dormir tranquilo. Hasta que los médicos descubrieron que aquello tan grande era tan solo una hernia inguinal, lo que fue un duro golpe para su prestigio. Otro había que tenía en el aseo de su dormitorio una fábrica clandestina de almíbar. Lo fabricaba en una vieja lavadora BRU de aquellas redondas con tapa superior y aspas de goma. Pasaba por diabético.

Cuando me dieron el alta, me reciclé como espía. Estuve infiltrado como analista financiero en un banco de medusas; posteriormente, permanecí escondido en la selva colombiana donde vigilaba a las FARC y pasaba informes al Diario Palentino. Actualmente trabajo como documentalista para Cao de Benós y el servicio secreto norcoreano. También echo unas horas por las tardes llevando unas contabilidades en el C.N.I. y los fines de semana coloco muñecas Gwendolyne con micrófono, que hacen juego junto a la flamenca y el toro, encima de los televisores de los del trifachito. A mí el futuro no me asusta.

Jachuspa

Apuntes sobre las diferencias morfológicas entre los de derechas y los de izquierdas, que las hay.

En principio, una fundamental diferencia entre un progre y un conservador es que la izquierda cree en principios absolutos de los que se sacan consecuencias absolutas, como la ciencia antes de Galileo, y los conservadores son mas partidarios del empirismo, de la ciencia moderna, basada en la experimentación directa. Aquello que vemos que funciona, lo aplicamos.

Un ejemplo de esto es el republicanismo a muerte de todo izquierdista que se precie de serlo. Ello es debido a que parten del principio absoluto de “todos somos iguales ante la ley” y por ello nadie debería tener, por nacimiento, distintas posibilidades de llegar a ser jefe del estado que otros.

Al conservador sin embargo, y aun defendiendo el mismo principio de que todos somos iguales como observa las ventajas prácticas de la monarquía acepta esa excepción de buen grado por el argumento empírico de que hay mayoría de países con los mas altos estándares de calidad de vida que son monárquicos. Y de que a menudo no es lo mejor el votarlo todo, todas las democracias admiten que ciertos cargos es mejor no elegirlos por votación, sino mediante otros medios. En España, por ejemplo, los jueces no se eligen según cuán populares o no les resulten a las audiencias de televisión, sino por un sistema de oposiciones; muchos países tampoco seleccionan por votación quién presidirá sus bancos centrales. Esto es así porque se trata en ambos casos de puestos que deseamos que sean independientes de todo, incluidos los volubles gustos de las masas. Y también porque hemos visto que nos viene bien (he aquí, de nuevo, el empirismo) que los jueces no se metan en la trifulca política. Hacen mejor de jueces si no son partidistas.

A la izquierda se la suda que las dos repúblicas hayan sido un fiasco o que en ellas hubiera menos libertades y derechos de los que disfrutamos ahora en una monarquía, especialmente en cuestiones de libertad religiosa (en la República no podías ser jesuita) o de expresión (durante la II República estuvo prohibido oponerte a ella como sistema, mientras que hoy a nadie se le impide declararse republicano), o que las monarquías actuales se den en la mayoría de los países mas desarrollados.

Seguramente sea por este esquema de pensamiento por lo que la izquierda parece, a ojos de un conservador, como adeptos a una religión, con sus principios absolutos y sus creencias mas basadas en la fe en esos principios que en la realidad práctica que conllevan, y que si esta realidad no es acorde con lo que se buscaba se justificará con argumentos peregrinos, sin jamás admitir que esos principios sean los equivocados. La defensa a ultranza del comunismo en nuestro país resulta un argumento inapelable de esto último. A un comunista le resbala el hecho cierto de que todos los regímenes comunistas hayan sido un horror con mayúsculas y se hayan convertido en lo contrario de lo que pregonaban. Les da igual que hayan sido, de largo, dictaduras horrendas con cientos de millones de asesinados de las formas mas bestiales. Negarán los hechos y si se les confrontan con ellos de tal manera que les resulte imposible negar lo evidente recurrirán a artimañas del estilo de “eso no es el verdadero comunismo” o el mantra de que “otros dirigentes, (ellos sin ir mas lejos) lo hubieran hecho mucho mejor. Y seguirán con el puño en alto amenazando con barrer “el fascismo”.

Tres investigadores, Jonathan Haidt, Jesse Graham y Brian Nosek realizaron un experimento: plantearon unos cuantos dilemas morales a un nutrido grupo de personas, y les preguntaron no solo su posición ante ellos, sino cómo pensaban que contestaría alguien de ideología política opuesta a la suya. Es decir, la gente más bien progresista intentó responder como lo haría alguien conservador; y la gente conservadora, viceversa.

El resultado fue contundente: las personas de derechas acertaban bastante, pese a sus discrepancias, acerca de cómo pensaría alguien de izquierdas. Pero estos últimos erraban muchísimo al intentar entender qué opinaban sus compañeros de derechas. Las diferencias entre derecha e izquierda son, pues, mayores de lo previsto: no solo tienen ideas diferentes sobre moralidad, sino que la derecha comprende más o menos por dónde anda la izquierda, mientras que esta última ignora incluso cómo piensa de verdad la otra.

Esto es una de las razones por la cual a la hora de hacer chistes en internet (chistes que a menudo cobran la forma de ese nuevo género denominado “meme”) las personas de derechas resultan en general mas graciosas que las de izquierda. Incluso lo reconocen (con lamentos) izquierdistas de pro.

 Esto a pesar de que hoy la izquierda postmoderna, la izquierda preocupada por los diferentes grupitos identitarios (sexo, género, naciones, etnias, razas, lenguas… que hacen parecer víctimas), disfruta de una cómoda mayoría en todos aquellos sectores relacionados con transmitir ideas (sea periodismo, universidad o industria del entretenimiento). También, por tanto, en internet.

Parece lógico que solo puedes ironizar o ridiculizar de modo inteligente a tus rivales si antes los has comprendido bien. De otro modo, lo que harás será reírte de algo que solo tú tienes en tu cabeza, pero que provoca a los demás cierto repelús, cierta vergüenza ajena.  Si la izquierda a menudo ni siquiera sabe bien por qué piensa la derecha lo que piensa, es razonable concluir que sentirá cierto nerviosismo, más o menos disimulado, al abordar cuestiones para ella tan misteriosas como que no todo el mundo sea izquierdista. Y como reacción de autodefensa, recurra a la burda descalificación, (es que tu eres un facha), al insulto generalizado o directamente incluso a las amenazas.

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Si te ha gustado este artículo agradéceselo a Miguel Angel Quintana Paz, ya que es un refrito de dos suyos.

Reelección a la búlgara del mandamás supremo, con la centésima parte de los votos en relación a los votantes de Podemos. Sin límites de mandatos, de sueldos, de cargos…

Mientras tanto, se siguen conociendo detallitos de la psoeandemia, dias antes ya se prohibían reuniones, pero el 8M el mega contagio no

Como magro consuelo, en USA la progredumbre es exactamente igual que la de aquí. Debe ser la maldita globalización. O la costumbre de un siglo de los demócratas poseyendo esclavos negros. Y no me digan que no saben que los demócratas, los progres ahora, los de los Clinton y Obama, eran los del KKK.

Luego están estas cosas que la progredumbre se empeña en olvidar.

Porque, como ya se sabe…

Y además, lasa cosas como son

Pero también sabemos que la desfachatez tiene un nombre, izquierda

Porque entre otras cosas, sus votantes tragan con todo

Para empezar con alegría;

Y ahora la de arena, el gobierno y sus socios empleando prolijos criterios médicos para establecer sus pactos de apoyo al estado de alarido

Y C´s apoyando este gobierno…en fin

Otra de cal

Otra de arena, bueno, de cemento armado la cara dura del Patrañas

Manifestante en la calle Núñez de Balboa

LManifestante en la calle Núñez de Balboa – EFE

La guardia civil ordena rastrear datos sobre las caceroladas en redes sovciales y otras fuentes.

Fuente

Cuando en un país, un ciudadano no puede protestar contra un gobierno arbitrario y totalitario sin sentirse señalado o perseguido, se llama dictadura.

Se puede ser mentiroso y cínico, y ya en otro nivel se puede ser un Pedro Sanchez

Y su socio, para no desentonar con el

El coleguilla

Otra que no desentona nada nada

Y mas Orwell

Aunque parezca increíble, aun se pueden escuchar opiniones que no son telebasurientas

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