Va uno, alucinado, a leer el artículo para ver a que raza se refieren con eso del estereotipo racial y agresivo” y se encuentra con el vacío;

“Los académicos organizadores de una conferencia de historia del arte consideran que el icono japonés “promulga un legado de opresión”.

Los tres monos sabios, o tres monos místicos, proceden de la cultura japonesa. Uno de ellos se tapa los ojos, otro las orejas y otro la boca, lo que tradicionalmente se ha interpretado como “no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal“, y cuya simbología se volvió muy popular en el pueblo japonés entre los años 1185 y 1392.

Los organizadores de una conferencia de historia del arte para la Universidad de York se han disculpado públicamente por usar una imagen de los tres monos en el material promocional y han retirado la imagen de la página web para evitar ofensas, porque consideran que son un estereotipo racial opresivo.

“Tras reflexionar, creemos firmemente que nuestro primer póster no es apropiado, ya que su iconología promulga un legado de opresión y explota los estereotipos racistas”, han afirmado los académicos en un comunicado publicado por The Times.

Preocupados por que la imagen pudiera ser un insulto para las minorías étnicas, los académicos han decidido suprimir a los tres monos sabios como muestra de responsabilidad y “del privilegio de poder actuar y ser mejores”.

Es de locos. Una imagen icónica del mundo entero contra el mal, el “no oír, no ver (el mal) y no decir nada mal”, representado por algo tan neutro como unos simpáticos monos, convertido no se sabe por qué, (y daría medio brazo por saberlo, han de ser mas alucinantes las razones que medio kilo de LSD) en un insulto a las minorías étnicas. Con un par de cojones.

El desparrame mental de la izquierda radical que padecemos, heredera directa del mayo del 68, se basa no en la realidad si no en las emociones y en el “relato”.

O en palabras de Erriguel basadas en la crítica a Mayo del 68 del comunista de la vieja escuela Régis Debray, aquella a la que arrumbó al desván de la historia ese Mayo del 68;

Porque Mayo del 68 inaugura los tiempos en que la representación de lo real predomina sobre la realidad misma. La brutalidad y la violencia ya no fuerzan el curso de la historia, porque lo que importa es controlar las percepciones, imponer un “marco” narrativo,”construir un relato” (storytelling). Por eso Mayo del 68 puede considerarse como el umbral de nuestra época. Su meollo revolucionario consiste en el triunfo de la publicidad sobre la política, en el paso de los tiempos postpolíticos, en el fin de la política. Porque a partir de entonces todo se regulará de forma autónoma, o como dice Debray “a nivel social, pre o post poloítico, es decir,: sin dirección, sin proyecto ni voluntad consciente”

Mayo del 68 fue en este bsentido, la revolución que acaba con todas las revoluciones; el momento en el que el mercado mundial suplanta al mercado nacional. Variqas décadas después, en nuestra época de gobernanza y tecnocracia global, no cabe si no adnirar la lucidez premonitoria del análisis de Régis Debray.

Pensar lo que mas les duele, Adriano Erriguel, ensayos metapolíticos.

Y dentro de este estado de las cosas, podemos entender que la izquierda radical, la moderna, que ya bien poco tiene que ver con la de antes, y que se basa no en el proletariado si no en las minorías, en el feminismo, en la inmigración, etc, y que empapa todos los estamentos de la sociedad y las universidades el primero, (recordemos de donde salen los dirigentes del Podemos, casta política surgida al calor del 15 M y al que parasitó desde el primer día, (y fui testigo de ello personalmente al asistir a las primeras asambleas de calle del 15M), y por ello es en las universidades donde se están dando estos casos como el que abre este hilo o estos otros;

San Francisco cambiará el nombre del Abraham Lincoln High School porque el expresidente no demostró que ‘la vida de los negros le importaba;