Primero hay que reconocer que España ha tenido golfistas de gran calibre: “Sevi” Ballesteros y José Maria Olazabal en el pasado. Sergio García ha dado mucho que hablar y ahora lo hace el joven Jon Rahm, nacido en Barrika, Vizcaya. En el golf, la edad de 26 años es considerada joven. Su potencial es muy grande.

“Sevi” Ballesteros, era un golfista súmamente habilidoso y recursivo. Algo irregular y no muy potente, pero brillante e imaginativo en sus tiros. Ganó tres de los torneos en Inglaterra y dos Masters en Georgia. Jose Maria Olazabal, fue excelente alrededor de la bandera y en los tiros para llegar al “green”. Si fallaba, recuperaba con gran facilidad. Estos dos están en el Hall del Golf, lo cual da una idea de lo significante que es ganar los “majors”. Sergio García destacó de muy joven y se quedó con el apodo de El Niño. Tampoco ha sido, ni es conocido por su juego largo, pero sí preciso con los hierros que le dejan cerca de la bandera, al igual que Olazabal. Pero Rahm tiene otras dimensiones y no son solamente corporales. “El Chicarrón del Norte”, aparte de tener gran pegada de salida, tiene también precisión y tacto. Sale de la hierba alta sin perder distancia ni dirección. Para salir de las trampas de arena es un crack y tiene un tacto fenomenal para un hombre de su tamaño. En los “puts” (la rodada de la bola en la hierba corta) y la parte más crítica del juego, también es muy bueno. 

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Esta foto del campo de Pebble Beach, California, muestra unas características de un hoyo de golf. La salida se halla en la parte superior y derecha. El golpe de salida debe evitar las rocas del mar y quedar a la izquierda las trampas de arena. Hay un árbol estratégicamente colocado que exige más precisión para tener un segundo tiro sin impedimentos al green. El green (el circulo más claro) se halla en la parte de abajo de la foto y es donde se halla el hoyo. Lo rodean tres trampas de arena.

Abajo un video de otro hoyo en otro campo describiendo al final las caídas en el green.

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En el golf mundial hay cuatro torneos llamados “majors” y ganar uno de ellos es de gran prestigio. El más antiguo es El Open de los británicos que data a 1860. Los otros tres se juegan en EEUU: el prestigioso “Masters” que se juega en Augusta, Georgia todas las primaveras; el US Open y el torneo de la PGA, organizado por la asociación de golfistas americanos. El US Open es definitivamente el más difícil. Es el más difícil porque incorporan al campo todo tipo de dificultades para el golfista. Primero que son de gran longitud, y las canchas, donde deben caer preferiblemente los golpes de salida, las diseñan muy estrechas (la mitad de lo típico) y con una hierba de cuatro o cinco centímetros en los costados donde se entierra la bola errante. De esta situación, avanzar los 150 a 200 metros restantes para alcanzar la hierba corta que rodea el hoyo (el green) con precisión es muy complicado. Requiere fuerza, control y la selección del palo con el ángulo adecuado para obtener el resultado deseado. Por la hierba que interfiere en el contacto, es imposible dar efecto a la bola, por lo que si llega al green, sigue rodando muchos metros. O amortigua el golpe y queda corto. La hierba larga rodeaba también los greens, por lo que las exigencias no eran sólo en la salida, sino que también para los golpes de acercamiento al hoyo.

Rahm comenzó el último día 3 golpes por debajo y esta diferencia en ese campo con el nivel de sus rivales, requería una juego extraordinario.

Precisamente fue uno de estos golpes lo que le salvó a Rahm en el hoyo 15, y le hundió al sudafricano Louis Oosthuizen, que estaba de lider por un golpe. Del rough (hierba alta) John Rahm fue capaz de bombear mucho la bola y dejarla relativamente cerca del hoyo. Mientras que el sudafricano quedó corto en el intento. Aparte, en otro golpe, Oosthuizen cayó a los arbustos del barranco y perdió otro golpe.

Rahm comenzó el torneo con la sombra mental y emocional del torneo anterior, en el que jugando forma extraordinaria y con una ventaja de 6 golpes al segundo, le comunicaron que dió positivo en la prueba del covid-19 y tuvo que retirarse. De tener casi asegurada una victoria y más de un millón en premios, a tener que abandonar. Fue un golpe duro.

Pero para recuperar mentalmente para este torneo tan exclusivo y jugar en un campo con las dificultades extremas diseñadas, le ayudaron las llamadas de dos grandes golfistas ingleses del pasado. Patridge Harrington y Nick Faldo. Ambos le contaron un par de tragedias que pudieron superar en sus carreras y según el mismo Rahm, le dió muchos ánimos.

Tuvo dos puts críticos en el hoyo 17 y 18 el domingo a la tarde. El hoyo tiene 10 cms de diámetro y en el 17 estaba a 8 metros. Ocho metros y una caída de lado que forzó a la bola dar una curva de casi un metro en esa distancia. Eso normalmente, un profesional no lo hace más que una vez de 30 o 50 intentos. Pero lo hizo. En el 18 tuvo otro put de 6 metros. Y también lo metió. MUCHO mérito, porque la presión del momento es impresionante. Tener el temple, el tacto, la concentración, la dirección y velocidad debidas en esos golpes no es para cualquiera. Para este nivel, la dureza mental es de lo más importante. Si lo es para cuando jugamos una cerveza y el orgullo, me imagino lo que puede ser cuando hay 1 millón de diferencia entre el primer puesto y el segundo (de 2.25 millones de dólares a 1.35) Sin mencionar la publicidad, que sin duda son otros millones más.

Jon Rahm en el primer español que gana el US Open. Es un torneo, que por sus características ha estado dominado por loa americanos. En los últimos 100 años han sido 17 los extranjeros que lo han ganado. Pero para los entendidos y conocedores de Jon Rahm, que habla el ingles como si fuera nativo, no es nada sorprendente. Rahm destacó en la Universidad de Arizona State y se hizo profesional a los 22 años. El entrenador de aquella universidad, era entonces Tim Michelson, hermano del gran golfista Phil Michelson. Este último, que se entrenaba numerosas veces con Rahm apostó una cantidad desconocida, pero se especula que considerable, que después de un año participando en torneos, Rahm llegaría a los 10 primeros puestos del ranking profesional. Cualquiera que sabe algo de golf reconoce lo difícil e improbable de la predicción. Pero obviamente, los Michelson saben algo del talento necesario en el deporte. Y acertó! Una foto de Rahm y su entrenador con los colores de Arizona State

Luis.