Traemos esta tarde dentro de la serie “tuiter es mucho mas que 140 caracteres” un hilo de hoy de Philmore con el que estoy plenamente de acuerdo y que sintetiza en unos pocos párrafos bien expresados de que estamos hablando (la guerra cultural, apartado del lenguaje) cuando la progredumbre te encasqueta el insulto de islamófobo si no les bailas el agua y tragas con sus ruedas de molino:

Philmore A. Mellows

Una cosa. Creo que no es necesario hacerlo, pero me gustaría aclarar que esto no va de xenofobia. Si hay alguien que creo que merezca acogida en este país y la aplaudiría son los árabes y africanos cristianos. Eso sí: soy antislam y quiero reivindicar mi derecho a definirme así.
Soy antislam como soy, en general, contrario a cualquier ideología totalitaria, sea cual sea la fase en la que se encuentre. Y creo que hay que perder el miedo a declararse antislam. Considerarlo delito de odio es una lamentable capitulación jurídica cuyo único fin es amedrentar.
Por qué antislam y no islamófobo? Porque soy escrupuloso con la semántica. La fobia, en general, transmite irracionalidad, exageración, obsesión o falta de control.
No. Mi posición es crítica, racional, razonada, moderada y meditada.

La guerra de las palabras no me la ganarán.
No es una cuestión de religión. Es una cuestión de ideología, que es lo que es el islam. Y nadie comete un delito poniéndose frente a una ideología totalitaria que extiende sus raíces en lo más profundo de la persona y acaba resultando dinamita para el alma.
Por eso soy antislam.

Ilustrando el concepto;