sociedad


Estos días sostengo un plática con don Madrileo, un apreciado compañero de remo en la Argos, la nave de santiago González, sobre el papel de la Iglesia en estos días de zozobra.

Aquí y aquí

Coincidimos como suele pasarnos en la tesis, Bergoglio, el papa montonero, está dejando a la Iglesia que no la reconoce ni María, la madre que la parió. Tan sólo disentimos en la parte final, el cree que es una jugada inteligente, acorde a los tiempos en que ya nadie va a la Iglesia ni a misa, ya no hay vocaciones, no hay curas para oficiarlas, el acercarse a las tesis de la izquierda para intentar paliar el desastre. Yo como buen dudacionista lo dudo, me da que tan sólo contribuye a desaparecer antes. Donde esté un buen sermón y una misa con gregorianos y latines que se quieten estas moderneces.

Quintana también comenta la cuestión y lo ve así;

Pues al paso que vamos ya veo la nueva Biblia del tercer Milenio y sus diez Mandamientos;

Amarás a Pangea sobre todas las cosas.
No tomarás el nombre del ecologismo en vano.
Santificarás las razas, excepto la blanca.
Honrarás a tu líder, lideresa o lidereso.
No procrearás.
No comerás carne.
No contaminarás.
No malgastarás los recursos naturales ni mentirás sobre ello.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás los bienes de las élites que velan por ti.

Sobre la actual educación y su aparente falta de resultados, (cada día los niños y jóvenes son mas incultos y mas burros) también Quintana nos obsequia hoy con un gran artículo sobre el tema que nos ilustra sobre ello al tiempo que nos advierte, como el lema de este blog, que no es cosa de izquierdas o derechas, la cuestión es otra; Resumo su artículo que desde luego recomiendo leer entero)

La verdadera grieta en el campo de la educación no es la que nos separa entre izquierdistas y derechistas. O la que nos divide entre innovadores y tradicionalistas. La verdadera grieta al ponernos a educar es bien otra: la que se abre entre quienes creen que educar debe servir para algo (propagar ideología, perpetuar nuestro sistema económico) y cuantos creemos que educar debe servirle a alguien (al educando).

…eso es lo que tenemos a nuestro derredor. Escuelas, colegios y universidades que lo mismo suministran ideología «para hacer buenos ciudadanos» que entrenan competencias «para mejorar nuestra mano de obra». Y si alguien osara recordar que un alumno es algo más que un ciudadano o un productor futuro (que un alumno es una persona, por ejemplo, con dignidad propia, y por lo tanto no sujeto al uso que otros, ideologías o sistemas económicos, organizaciones políticas o empresas, dispongan de él) a quien así hable habrá de tomársele como un tipo harto inconveniente.

En primer lugar, miramos a las nuevas generaciones de alumnos y salta a la vista que cada vez aprenden menos cosas. Los temarios de los libros de texto, poco a poco, se jibarizan; a sus habilidades de cálculo mental las sustituye una calculadora; su vocabulario se empobrece. ¿Cómo es posible, si ese fuera el caballo de batalla de muchos ideólogos educativos, que no crezcan las «competencias» de nuestros educandos, sino que incluso mermen?

 las cosas tampoco funcionan mucho mejor en la cara ideologizante de nuestros centros educativos. Lo advirtió hace ya años Peter Sloterdijk: si el objetivo de tanta y tanta educación como llevamos impartida en los últimos siglos era mejorar la moralidad de la especie humana, resulta dudoso su éxito. Como alemán que es, bien sabe él de la refinada cultura que podían exhibir muchos nacionalsocialistas; como niños que todos hemos sido, bien conocemos lo indiferentes (cuando no difidentes) que nos dejaban nuestras maestras y sus cansinas insistencia en que nos portásemos requetebién. Sí, seguiremos haciendo murales por la paz mundial y ejercicios en clase «contra toda violencia»; pero luego, en el patio del colegio, cuando nadie nos mire, solo si jugamos a imitar un concurso de belleza y queremos hablar como las misses repetiremos las banalidades pacifistas de nuestros mayores.

¿Para qué sirve entonces la educación, si no sirve para las cosas que quieren los que dicen que sirve?

Hace unos días el profesor Enrique Galindo nos recordaba en Twitter una inquietante hipótesis.Se trata de una conversación con un alto cargo francés que recoge Michel Desmurget en su libro La fábrica de cretinos digitales. Merece la pena reproducirla:

«Después del blablablá habitual acerca de los beneficios de los dispositivos digitales, la conversación fue transcurriendo del siguiente modo: -Yo (Desmurget): Todos los estudios demuestran una importante reducción de las competencias cognitivas de estos jóvenes, desde el lenguaje hasta la capacidad de atención, pasando por los conocimientos culturales y fundamentales más básicos. Y, como ya sabemos, sobre todo gracias a los informes PISA, la digitalización de los colegios no hace más que empeorar la situación.
-Él (alto cargo francés): Se habla de la economía del conocimiento, pero se trata de algo minoritario. En el futuro, más del 90 % de los empleos serán de escasa cualificación, en los sectores de ayuda a las personas dependientes, servicios, transporte, limpieza en el hogar… Para estos puestos tampoco hacen falta personas muy formadas.
-Yo: ¿Y entonces para qué hacer que todos estudien una carrera universitaria, si van a terminar como dependientes en Decathlon?
-Él: Pues porque un estudiante sale más barato que un parado y está más aceptado socialmente. Todos conocemos ya el nivel de esos títulos. Son solo de cara a la galería. No hay que ser ingenuos. Además, cuanto más tiempo estén en la Universidad, más nos ahorraremos en pensiones».

¿Y si la vía que tienen nuestros colegios e institutos de servir al país no fuera ilustrar hasta el máximo posible a cada uno de los que por ellos pasan? ¿Y si el propósito fuera retener estabulados a millones de niños y jóvenes para que no molesten a los que estamos en edades productivas? ¿Y si se les entretuviera en tanto con un poco de ideología por acá, un poco de saberes por allá, pero sin esfuerzos excesivos, que al fin y al cabo la mayoría de esos alumnos terminarán haciendo cosas como cuidar ancianos o fregar esas escaleras donde Roomba no marcha del todo bien? ¿Y si nuestros profesores fueran ya solo animadores socioculturales mejor pagados que sus homónimos en Benidorm, que amenizan a jubilados en vez de a púberes?

La hipótesis es sencilla, aunque desasosegante. Mas ya Occam nos advirtió que lo primero no empece para que algo sea verdad. Hay un viejo chiste soviético que habla de que en sus fábricas los obreros hacían como que trabajaban, mientras el Estado hacía como que les pagaba por ello. Poco a poco, nuestra educación se asimila a ello: un sistema donde los profesores hacen como que enseñan, y los alumnos como que aprenden. Y a ningún gobierno le molesta que así sea: se afanará, al contrario, en que obtener suspensos cada vez importe menos, en que cada vez se deban hacer menos recuperaciones, en que el esfuerzo sea menos y menos necesario. La economía del futuro no necesita otra cosa. Y corregir exámenes en septiembre resulta un tostonazo.

Mientras, los que pensamos que educar vale por sí mismo, no por lo que la economía futura, o por lo que una u otra ideología ansíen hacer del estudiante; los que creemos que darle a un chico saber es como darle salud o fuerza física o afecto o disfrute de la vida (cosas que se justifican no por lo que podrá hacer luego con tales virtudes, sino porque ellas mismas fundan lo valioso de nuestra existencia); los que creemos que la educación debe hacer mejores personas porque sí, no porque luego vayan a ser útiles a la sociedad o a la economía, deberemos aguardar tiempos mejores. ¿Con alguna esperanza? Bueno, justo si hemos leído libros antiguos (de esos que no sirven para nada) sabemos ninguna decadencia es perpetua; así que acaso pronto los hados tornen a sernos propicios y arriben tiempos mejores para educar.

La verdad es que hoy he pasado un día excelente y el homenaje que nos hemos dado mi almiranta y servidor con una pareja de amigos para celebrar mi cumple, en un restaurante de conocidos de un pueblecito cercano donde preparan con cariño y sapiencia los yantares ha contribuído de manera importante.

Una mixta para picar, una excelsa menestra de verduras en plena temporada de mismas capaz de resucitar a un Biden, un sapito al horno en su punto bien jugoso y un souflé de fruta flambeado especialidad de la casa. Amén.

Sobre la guerra y los ejércitos, las retiradas como la de Agfanistán y las que podamos tener en un futuro, tengo un par de ideas que andan dando vueltas estos días en el caletre tras escuchar a dos militares nuestros que saben de que hablan ( Fede Supervieille y un militar de Vox que habló hace unos días en esradio, no recuerdo su nombre pero si que era una delicia escucharle) y que quiero comentarles.

Una es que a día de hoy, en cualquier país occidental, la pérdida de un solo soldado propio está fuera de lugar. No se contempla, vamos. Verboten.
(De ahí la insistencia en los drones, que no tienen nada que ver con los de juguete de uso civil. A modo de ejemplo actualmente los submarinos se clasifican en pequeños, (los que se pueden sujetar con una mano) medianos, (hasta 50 cmtrs de diámetro, el de un torpedo antisubmarinos) grandes (hasta dos metros de idem) y muy grandes, (del tamaño que sean). En superficie ya están operativos barcos de buen tamaño sin humanos a bordo. Y en cuanto a soldados robots ya hay cosas muy elaboradas en USA y otras partes)

Pero claro, si perder un soldado ya ni se contempla podemos imaginar el respeto que un ejército así va a causar en el enemigo que no funcione con esos melindres.
Y teniendo en cuenta que la función del ejército es esa precisamente, no la guerra sino causar respeto en el enemigo y que este se lo piense muy mucho antes de atacarte, evitarla, vamos, la cosa empieza a ser muy preocupante.
Pensemos en un Marruecos por ejemplo en un futuro no tan lejano invadiendo Ceuta o las Canarias porque sabe a ciencia cierta que ningún gobierno español va a ser capaz de mandar a batallar y morir a sus nacionales. Quizás por eso ya se están dando por descontadas el perder las plazas africanas y hasta las Canarias por destacados políticos “patrios” sin que salte la menor alarma.

En USA mueren en sus calles 40.000 personas a tiros todos los años y no pasa nada. Que se le va a hacer. Se asume. No problemo.
Pero mueren 2.000 soldados en 20 años (40.000 contra 100 u 800.000 contra 2.000, como prefieran) y les entra el canguelo, la ciudadanía protesta y se retiran con el rabo entre las piernas de la guerra mas larga y en la que han invertido ni se sabe cuantos miles de millones de la forma mas vergonzosa frente a unos barbudos mal armados pero que no tienen nigún problema en espicharla por su causa. Porque saben que no pueden ganar esa guerra. Y del resto de países mejor ni hablo, porque la cosa es aun mucho mas sangrante.

Creo que me entenderán por donde voy. Dentro del concepto que les comenté hace un par de días de la percepción cambiante del daño en que en nuestras acomodadas y blanditas sociedades actuales tenemos por ejemplo ministras de la cosa que equiparan a las agfanas con las españolas sin ir mas lejos, (y los medios y la ciudadanía lo asumen como si fuera lo mas normal, que por algo será) y en las que nuestro ejército ni se le ocurre pensar en mandar conscientemente a un solo soldado a morir en nigún frente y nuestro posibles enemigos lo saben mejor que nosotros mismos, ya me contarán que podemos esperar si vienen mal dadas.

Y todavía hay optimistas que hablan de ejército europeo… es que me entra la risa floja.

Relacionado;

Philmore A. Mellows
Llevo todo el día pensando en el tema de las Fallas valencianas. Toda mi vida previendo un choque de culturas con los musulmanes y hoy he caído en mi gran error. No había previsto que es imposible colisionar cuando una de las partes no está dispuesta a defender sus tradiciones.

Un error de cálculo imperdonable. No había previsto el escenario en el que una comunidad de 200.000 musulmanes cambian la tradición tricentenaria de 5 millones y pico de valencianos sin siquiera un mal gesto. No ha hecho ni falta.

Si una comunidad que ronda el 5% de la población ha acojonado a 5 millones de valencianos levantando una ceja, es de locos no pensar que en 10 años estamos modificando nuestro ordenamiento jurídico para acomodar preceptos del islamismo que recojan “todas las sensibilidades”.

Evidentemente, los valedores y defensores de todas esas “sensibilidades” serán mañana los mismos que hoy son valedores y defensores de la causa contraria: de la legitimación de la ofensa contra sentimientos y símbolos cristianos. Los tontos útiles. Pero con ello ya contamos.

Por no hablar de la sátira y la crítica social que parecían estar asociadas al arte fallero. Al final, lo de siempre: el cacaculopedopis de los de siempre hacia los de siempre. El humor adolescente y eunuco de El Jueves. En fin. Eso es lo que hay y con esos bueyes hay que arar.

Celebraciones de ese país que nuestra siniestra dice que no existía ni en esa época ni cientos de años después;

Y menos relacionado, pero también;

Continuando en el tema que comentó Luis anteriormente La estrepitosa retirada de Afganistán, quiero aportar mis impresiones.

En primer lugar que todas las intervenciones occidentales (también se podría decir de USA pero en algunas, como Libia, ha pesado casi mas Europa, Francia en este caso) están terminando en estrepitosos fracasos. Libia, Siria (que si no es por los “malvados” rusos estaría también en poder del talibán) han sido dos desastres de proporciones épicas en las que cpn la excusa de tirar abajo el tirano se ha conseguido efectos muchísimo peores. En general todas las llamadas “primaveras árabes” han acabado como el rosario de la aurora, incluyendo a Egipto, que está mucho peor que antes. Empobrecidos, con tensiones internas mucho mayores, cuando no directamente en guerra civil. Pero nadie lo comenta, no se explica en los medios, no se dice ni palabra sobre ello. Menudos paraísos de la libertad tenemos, ¿Libertad de información? pues para lo que sirve…
En fin, pasemos de puntillas por Irán, país que tenía un Sha que llevaba al país a la modernidad (las imágenes de las universidades y las mujeres de entonces son increíbles comparando con lo que hay hoy en día), y al que occidente dio la espalda cuando tuvo que abdicar y huir, nadie le quiso ni siquiera asilar pero si teníamos a Joemini instalado en Francia orquestando la vuelta a la edad media del país. Hoy es el reino de la sharia. Pasemos igualmente de puntillas por Iraq, devastado por la guerra y que hoy en día no levanta cabeza o por Libano, otrora la suiza de oriente.
En resumen, las intervenciones en Arabia de los paises occidentales se cuentan por fracasos de los que nunca nos hacemos responsables.

Y ahora Agfanistán. A nadie le importaba una mierda los agfanos y menos las agfanas hasta que Bin Laden derribó las torres gemelas. Entonces y con el argumento de que mejor hacer la guerra al terrorismo fuera de casa se invadió el país.

Durante veinte años se han gastado cientos de miles de millones que ha servido para que los talibanes tengan un equipamiento militar como nunca habrían soñado. El despojo humano que los demócratas americanos han puesto al mando del país ha hecho lo que tantos aventurábamos desde que para arrebatar el mandato a Trump falsificaron las elecciones de manera apabullante. El desastre mas absoluto. Lo impensable, que pase el ejercito agfano a manos de los talibán en días y gratis. Y ya de paso que los afganos que se habían creido que podían ser un país moderno sirvan para picadillo de los talibán.
Y tiene su lógica, llevar un país medieval (árabe y fundamentalista) sumido en la corrupción institucionalizada a ser un país moderno saltándose las etapas intermedias es lo que tiene, que todo se va a freir puñetas en dos días en cuanto dejas de sostenerlo y la policía internacional desaparece. Y es que algo parece evidente, la mayoría de la población prefiere al taliban que a la policía y el ejército agfanos, si no no habrían ocupado el país en horas.
El porqué es sencillo de entender, el talibán es muy duro (en un país muy duro) pero honrado. El policía o el militar son corruptos hasta las cachas.
“Con su rigorismo fanático y su justicia brutal, pero eficiente y aceptable según los estándares de la mayoría de los afganos, los Talibán ganaron fácilmente la partida de los corazones y las mentes al gobierno y a sus exóticos y más bien despistados aliados occidentales.”

Fuente muy recomendable de leer.

Y ahora lo que nos queda a los occidentales, que como de costumbre no vamos a reconocer nuestros errores, es sacar balones fuera apelando a, como no, ayudar a las mujeres, el fetiche de moda de la siniestra progresía. Hoy toca mujeres y niñas agfanas, así que a montar manifas (aquí no allí) de apoyo, hacer manifiestos y traer aquí al 0,1% de la población agfana para hacer ver que hacemos lo que podemos mientras seguimos con el mantra del “no a la guerra” y que los ejércitos son cosa del pasado que hay que eliminar. Todo muy absurdo pero que queda fenomenal. Quizás incluso quieran poner puntos violetas en Kabul o en Kandahar para que las agfanas estén “a salvo”.

Que los que mueren asesinados y con mucha diferencia respecto a las mujeres son lo varones eso da igual. O el señalar que son los niños varones los que sufren una de las peores lacras del mundo con la costumbre agfana de los “niños juguete” (‘bacha bazi’) que se compran a familias pobres para ser objetos sexuales de adultos afganos o militares es políticamente incorrecto, de fachas.


Y es que hay algo peor que intervenir militarmente en países extraños. El intervenir para dejar las cosas a medias porque la opinión pública controlada por la progresía y sus líderes exijan pretender ganar guerras con flores de plástico, palabras fetiche y sin disparar. Igualdad, sostenibilidad, sociedades feminizadas, resiliencia, ecopolítica y agendas 2030.


Pero aparecen los barbudos con ametralladoras cuando los odiados militares se dan el piro y se va todo al carajo. Grandes misterios de la naturaleza.
¿Quién lo podía preveer?

Conclusión, antes de pretender arreglar las casas ajenas hay que poner en orden la propia. Y si lo que tenemos en la propia es una familia desestructurada (sociedades enfrentadas con cuentos maniqueos de buenos y malos, elecciones amañadas, medios de comunicación comprados, etc etc ) mejor no pretender dar ejemplo.

Estos días estaban muy animados los monaguillos progres a cuenta de las protestas de mucha gente que se ha molestado por el cartel de una cantante promocionando su último disco, que por lo visto se llama puta. Así que no se le ha ocurrido otra cosa que disfrazarse ella de Virgen María, con niño Jesús y todo, y una banda al pecho con el título del disco. En plan marketing de Benetton vaya, la cosa es provocar y que se hable de ello, precisamente por esto, por que molesta.

Y claro, en tromba la progresía a defender el “derecho” sacrosanto de esta individua a llamar puta a la Virgen María, para “vender su producto”. Y el que se sienta molesto es porque es un facha asqueroso intransigente franquista y le huele el sobaco.

De acuerdo. Y entonces otro cantante, C. Tangana, se ha dicho vale, pues si mola me apunto a este juego. Y se ha hecho esta foto, pero sin insultar ni llamar nada a nadie. Simplemente un montón de chicas en bikini y él por ahí perdido, ni tan siquiera es el centro de la foto, en un yate de rico facha. Los yates de ricos progres son aun mas grandes.

Y ahí se ha montao la de Dios es Cristo, los monaguillos progres absolutamente escandalizados por tanta mujer cosificada, objetos de consumo sexual dicen, y en este plan. Lo previsible vamos, tratándose de esta gente. Lo de la puta virgen es libertad de expresión pero esto no, esto no es libertad de expresión, es rancio machismo del que que mata horrores, algo abominable.

Pero lo novedoso es que en la red que es muy suya ahí hay de todo y no veas las respuestas a tanta moralina de sacristia roja y el cachondeo que se ha montado. Veamos algunas de las imágenes que se han colgao, como respuesta en el hilo del cantante donde colgó la foto;

Ya está coleguis, solucionao el problema

Este montaje me ha gustao especialmente, tiene mensaje.

Girauta, que es como Dios, ubícuo, está en todas partes.

Luego ya han venido las comparativas, es decir, pero si de esto no os mosqueaís, monaguilles. Cabrones.

Si lo hace el psicópata mola, si lo hace otro ni pa la leche. ¡Esas varas de medir, coleguis!

Este fue pionero, Esteso, pero los monaguilles no habían nacido.

Y que vamos a decir de Gil, el alcalde de Marbella.

Pero sin duda, el As ha sido Julio, y sin yate

Dan Bilzerian

Pero, ¿y cuando son mujeres las que se rodean de tipos musculosos?

Que se las comen a bocaos?

Aquí les monaguilles no se escandalizan.

Y como remate, una del gorila rojo pero fíjense en el detalle de estos comunistas “de clase” que predican la igualdad; La única que tiene derecho a achucharlo y abrazarlo con pasión es la jefa.

Estaba ayer ojeando un artículo de Judith Curry y me llamó la atención que según un estudio los jabalíes, debido a su actividad principal que es hozar tierra, removerla para desenterrar raices hongos y elementos comestibles, libera mucho CO2 a la atmósfera, tanto como un millón de automóviles. Pensando en que so no era mucho comparado con la contaminación de los ferris de pasajeros, contaminan mas que todos los vehículos europeos juntos, me puse a mirar lo de los basurde, jabalíes en vascuence, y héte ahí que me encuentro con que se están desmadrando su poblaciones. Sabía que aquí en España cada día que pasa el problema es mayor, hay más y bajan a las ciudades y pueblos a buscar en las basuras alimento, como ocurre con los osos polares, que también pese al alarmismo climático crecen y crecen en número.

Yo sin ir mas lejos al atardecer cuando paseo al chucho en mi pueblo suelo pensar en ellos, ya han dado mas de un susto junto a mi casa. Cuando vivía en el caserío estaba acostumbrado a que casi me entrasen en casa y como los he tenido a dos metros mío se que no hay que andarse con bromas, si se asustan o si tienen crías te pueden hasta matar sin mucho esfuerzo.

Bueno al lío, la cosa es que en Roma también se han convertido en un problema serio. Roma, que era estado hasta hace nada como quien dice, tiene 1200 kmtrs de territorio, (París tiene 120 por ejemplo) y muchos terrenos a los que nadie presta atención y donde crían estos verracos. Si a eso le sumas su eterno problema con las basuras, que se amontonan días en las calles, ya tienes la tormenta perfecta. Jabalíes de paseo por todas partes. Y no sólo, súmenle ratas y gaviotas comiéndose en los capós de los coches a las palomas. Aquello parece un zoo.

Y en emdio de ese maremagnum, ¿que es lo que ocurre cuando se eliminan, por ejemplo, una madre jabalí con sus crías, si amenazan causar daños al personal?…lo adivinaron, se monta la de Dios es Cristo.

“Están llegando con fusiles, están llegando con fusiles estos gilipollas”, alertan a gritos. La policía intenta contener al cada vez mayor número de personas que se agolpa fuera de la verja para impedir que se haga daño a la madre y sus seis crías. Decenas de personas gritan: “Asesinos, asesinos”. Hay empujones. Un cordón policial intenta contener la creciente ira de una muchedumbre que entiende que el desenlace se precipita. Los animales, agitados, corretean entre los columpios del jardín infantil Mario Moderni. “Bastardos”, “vergüenza”, “esto es Italia, este es el país de mierda que habitamos donde se asesina a crías”, “están asesinando a una madre con sus crías”, “esto es inaceptable, compartid este video y haced ver en qué mundo vivimos”, imploran desde sus teléfonos algunos ciudadanos que retransmiten en directo lo que ocurre. Los agentes empiezan entonces a disparar sus dardos tranquilizantes.

“Hay una solución, cojones. No los matéis, no los matéis, hay otra solución. Es una madre con sus crías”, gritan los horrorizados testigos. Unos minutos después, todo acaba. Primero han disparado dardos tranquilizantes y luego le han suministrado a la madre y a sus seis crías una inyección letal.

Hay en todo caso un cierto consenso social y político en que por un lado un grupo de jabalíes no puede pasearse por las calles de una ciudad y, por otro, que matarlos no debe ser la única solución que se dé a esa presencia. “Nosotros hemos presentado planes alternativos como la esterilización de los animales con medicamentos o la creación en algunos parques de la ciudad de zonas restrictivas para ellos”, explica Bisogno que reconoce que la población de jabalíes está creciendo. En 10 años se ha duplicado la población de esta especie en Italia hasta alcanzar el millón de ejemplares.

…La siempre complicada convivencia entre humanos y animales salvajes debe de nuevo reglarse: “Debemos aprender a convivir con animales salvajes. Estos animales deben ser como perros y gatos. Hay que acabar con esa idea de animales que se cuidan y animales que pueden sufrir violencia”, pide Bisogno. Su asociación ha convocado una jornada de protesta junto al famoso Panteón romano bajo el título: “El virus somos nosotros. Justicia para los jabalíes”.

Lo de esterilizar a los animales lo conozco, tengo una población de gatos estable instalada en los bajos nde mi casa, una porrada de ellos que se pasan el día subidos en los coches, rayándolos, entre ellos el mío, o en mi moto, que me la ponen bonita. Un coñazo de mucho cuidado. Y todo porque mi vecina, que no le bastan sus dos gatos, se dedica a alimentarl y cuidar a los que viven en una lonja sin uso de la casa de al lado. Eso si, con mi dinero, el de todos, la financia el ayuntamiento.

Claro que una docena y media de gatos aun se pueden aguantar, pero…¿docena y media de jabalíes?

No tiene solución, esta gente del nuevo milenio. Acabaremos en las cavernas de nuevo.

Traslado aquí un artículo extraordinario desde un blog que recomiendo vivamente donde su autor, Fernando Navarro, Navarth, lo tiene publicado. Podria enlazarlo tan solo y hacer un comentario sobre él, pero me parece tan bueno que simplemente lo copio y espero que lo disfruten tanto como yo.

Explica de manera sencilla y exacta porqué las personas nos plegamos a lo políticamente correcto, porqué nos dejamos llevar por algo en lo que no creemos y que a la larga nos trasforma si no somos capaces de enfrentarnos a ello. La teoría del disimulo y la falsificación de las preferencias, «quien no vive como piensa acaba pensando como vive»

Vivir en la mentira.

Cuando expresar la propia opinión conlleva un riesgo cierto, el disimulo es la táctica previsible. En la Unión Soviética de Stalin la más mínima apariencia de disensión podía conducir a la muerte o al Gulag, de modo que las personas se acostumbraron a tener, al menos, dos caras, una pública y otra privada -algunos elevaban el número a 6: para la pareja, para los hijos, para los amigos, para los conocidos, para los compañeros de trabajo y para el público en general- La taqquiya ketman es una dispensa a la obligación de exteriorizar la fe en Dios cuando supone un riesgo cierto para el creyente; Czeslaw Milosz señala la semejanza y entiende que eso era lo que los infortunados habitantes del régimen comunista polaco hacían, acogerse al ketman.


¿Qué ocurre cuando la presión externa se debilita y los costes de la verdad descienden? A partir de los 60 los regímenes comunistas entraron en una fase post-totalitaria, pero el escenario se mantuvo imperturbable. La capa de mentira –como el hielo cuando sube la temperatura- había adelgazado, pero pocos se atrevían a romperla. En realidad los gobernantes parecían intuir el efecto en cadena que tendría un resquebrajamiento puntual, e imponían a sus súbditos rituales que convertían la vida cotidiana en un decorado a mayor gloria del régimen: Vaclav Havel lo describe a la perfección en El poder de los sin poder. De repente, sucede un acontecimiento irrelevante –tan irrelevante como un concierto de La gente plástica del universo– aparecen fisuras y el hielo se resquebraja. Cuando más tarde la gente saliera masivamente a la calle, y los regímenes comunistas fueran finalmente arrollados, muchos se peguntarían como habían conseguido mantenerse tanto tiempo. En realidad, eran esos que entonces salían los que lo habían mantenido con un entramado de pequeñas cobardías y claudicaciones; posiblemente muchos de ellos habían sido los primeros en señalizarse virtuosamente denunciando a los que se habían atrevido a rebelarse antes.


Y a todo esto ¿por qué surge un Vaclav Havel? ¿Por qué hay alguien dispuesto a asumir los enormes costes del rechazo social? En 1995 Timur Kuran desarrolló toda una teoría sobre el disimulo, que él llamaba «falsificación de preferencias». La divergencia entre las preferencias privadas y las expresadas públicamente viene determinada por la existencia de dos recompensas contrapuestas, las derivadas de obedecer el dictado social («utilidad reputacional») y las de ser fiel a uno mismo («utilidad de autoafirmación»). Para la mayoría, la primera suele ser mucho más potente que la segunda, así que es una bendición que de cuando en cuando surja alguien como Vaclav Havel, para quien la repugnancia de vivir en la mentira es muy superior a la capacidad de disimulo.


Porque la taqqiya tiene efectos secundarios. Todo parece indicar que el fingimiento provoca una disonancia cuya solución más fácil consiste en que la persona se convierta en el personaje que representa públicamente: «quien no vive como piensa acaba pensando como vive». O, si se prefiere, el disimulo puede acabar desembocando en la conversión, y la realidad en una representación dramática en la que las personas se han convertido en actores. Así la «falsificación de preferencias» contribuye decisivamente a perpetuar situaciones indeseables sin necesidad de que tengan un gran apoyo popular. Del mismo modo que en los regímenes post-totalitarios, es posible que la opinión pública –la suma de todas las preferencias expresadas- tenga poco que ver con la opinión privada, y sin embargo los disimulos refuerzan una falsa imagen de uniformidad.


Todo lo dicho es plenamente aplicable a las sociedades democráticas, tanto más cuanto más defectuosas son. Los nacionalistas en Cataluña – mediante el dominio de la escuela, los medios y las entidades subvencionadas- han conseguido consolidar un decorado -bastante kitsch– al que se ha resignado una gran parte de la población, que afloró en las masivas manifestaciones de octubre de 2017.


En cuanto a Sánchez, toda su política se basa en elevar el «coste reputacional» de optar por sus adversarios políticos –véase la Memoria Histórica- y de generar una imagen de apoyo social – a eso se dedican, con dinero público, Tezanos y el CIS-. Para su desgracia, las elecciones de mayo en Madrid indican que por debajo existe una corriente que puede llevarse todo por delante. Y del volcán que hay bajo el woke, esa Inquisición sonriente que impone tan altos costes reputacionales, mejor hablamos otro día.

Desde Navarth

Me ha contado hace unos minutos mi querida María que se nos ha ido Lois. No por esperado, el golpe es menor.

Estuve conversando con el hace un par de meses, quedamos para comer un buen pescado y pasar un rato juntos. Lo fui a buscar a su pueblo y bajamos al Puerto Viejo debajo de su casa.

Sabía por él mismo hacía tiempo que estaba muy jodido y sin esperanza de solución. Simplemente tenía unos medicamentos o tratamientos, cuatro me contó, que iría empleando según dejasen de hacer efecto. Me lo contó porque yo le podía entender bien dado que había pasado por algo parecido, pero el no era de andar dando lástima ni tener que aguantar la pena de la gente. Me dijo que no lo andase contando y así lo hice en la red, sólo a dos buenos amigos les avisé, advirtiendo de que mantuviesen confidencialidad absoluta, María y Luis, con los que mantengo estrecho contacto.

Hace un par de semanas le traté de sacar de casa, pero no salía de ella me dijo, para ir a comer de nuevo, me tocaba a mi esta vez invitar pero sobre todo era para poder disfrutar de su compañía aunque fuese en tan duras circunstancias. Me comentó que no tenía ánimo y me puse en lo peor.

A Lois lo conocí hace ya muchos años cuando un grupo de internautas conocidos en la red y de ideas cercanas en la política quedamos en juntarnos para conocernos.

Fue sin duda quien más me impresionó de aquel grupo de personas excelente. El que más me gustó por su forma de discurrir, de razonar, de argumentar, sencillamente magistrales con su mente tan bien amueblada, un pozo muy hondo de conocimiento, cultura y saber. Ha sido un inmenso placer conocerte y disfrutar de tu talento y de tu bonhomía Lois.

Fui perdiendo con los años la pista a todos menos a él. Fui creo su primer y asiduo comentarista en su blog PlazaMoyúa cuando lo creó, referencia en España entre los blogs dedicados a la divulgación de la problemática desarrollada entorno al calentamiento global antropogénico CGA (o acojonante como el decía).

También se hablaba de política, no en vano Lois fue uno de los que estaban en el ajo de la creación de Unión Progreso y Democracia, un intento de superar por el centro y por la calidad de las ideas al PP, (eso era bien fácil y dada día más) el único partido hasta entonces en España que plantaba cara a los nacionalismos separatistas y a esa izquierda cainita, antes Psoe y ahora simplemente PS, partido sanchista, que ha acabado siendo una sucursal bolibariana de la Cuba de Fidel.

La política cada vez le daba mas repelús y estos últimos años la fue dejando, apoyó a Ciudadanos, el recambio de UPyD hasta que pinchó con Arrimadas definitivamente pero disfrutaba aún denunciando el discurso de la izquierda cada vez mas totalitario y excluyente. El la denominaba amablemente como mentalidad kindergarten, de jardín de infancia. Infantil, emocional, pero también profundamente autoritaria y plagada de contradicciones entre lo que presume y lo que hace en realidad.

Disfrutaba desmenuzando las contradicciones de ese discurso que algunos buenos polemistas como Marod en su blog defendían a capa y espada, imbuidos de ese orgulloso “yo soy de izquierda” que para ellos suele querer decir que son mas justos y amables, mas abiertos y tolerantes y mas respetuosos con los demás. Que son mejores personas, vaya, que esos “fachas de derecha”, que son para ellos quienes no presumen de ser de izquierda.

Lois una y otra vez les mostraba lo equivocados que estaban con su complejo de superioridad y sobre todo, con sus ideas de como mejorar el mundo con esa ingeniería social que tanto les motiva. Como la cultura de la cancelación a la que he dedicado esta breve entrada anterior.

Por activa y por pasiva, por delante y por detrás, del derecho y del revés les mostraba con una infinita paciencia que a mí me abrumaba, por qué estaban equivocados. Con lo de la ideolgía de género por ejemplo, esa última modernez neomarxista que niega los sexos y la biología porque son “constructos sociales” , o con la discriminatoria ley de violencia de género, que se carga la presunción de inocencia, o con la tendencia de las universidades modernas de expulsar a quienes no comulguen con las ruedas de molino wokesistas (término que emplearé en lugar de “progresistas” por ser esta, la de la progresía, la mas reaccionaria de las ideologías hoy día) que nos arrinconan.

A mí me chirriaba que dedicase tanto esfuerzo para convencer a quienes jamás aceptan que están equivocados, me parecía malgastar esfuerzo y tiempo, pero es lo que a él le motivaba, “me ayuda a mejorar mis argumentos, a perfeccionarlos” venía a decir a menudo.

Yo le solía pedir consejo y opinión, la suya era para mí muy importante, la que más.

Su vida durante muchos años fue la mar y los barcos de vela, pasó décadas navegando por los mares y viviendo en sitios tan exóticos como las islas del Pacífico. Eso era una afición que compartíamos y le tenía envidia por haber llevado a cabo lo que para mí se quedaron en simples sueños. Recuerdo cuando estuve en un tris de comprar un pequeño velero que estaba en Fueterrabía hace tres años, le pedí que viniese conmigo a buscarlo y traerlo cerca de casa. Se apuntó sin dudarlo un segundo.

Y fue al volver a España tras esos años cuando se encontró con que su país había cambiado radicalmente y no precisamente a mejor, ya que el separatismo etnicista había conquistado el poder y la sociedad en su patria chica, sus queridas vascongadas. Él era una persona perfectamente internacional, pero el terruño siempre tira.

¿Veis?, tan solo llamarlas como se las ha nombrado durante muchos siglos, vascongadas, es hoy un acto de insoportable vileza, de fascismo recalcitrante. Hoy solo se le puede llamar al pais vasco como Euzkadi, el nombre inventado por Sabino Arana, el fundador del PNV, un racista misógino impenitente que también inventó la ikurriña, o como Euskalherria, la tierra de los euskaros, que son los que hablan vasco. Que solo lo hable una parte minoritaria de la sociedad no es cuestión, ni que el español sea la lengua dominante y mas hablada, con diferencia. La cosa es presumir de patria heptamilenaria aunque se haya inventado hace poco mas de cien años.

A Lois le asustó el cambio y, el que el tiro en la nuca y la bomba lapa fuese reivindicado como lucha democrática política y los asesinos gudaris, le produjo realmente espanto.

Ha peleado contra ello hasta el fin de sus días en esta fértil tierra en la que eso es cualquier cosa menos fácil o gratificante.

Te voy a echar muchísimo de menos, grandísimo pirata.

Un abrazo muy fuerte Lois, de tu amigo. Hasta siempre.

Este es un artículo de la Foundation for Economic Education que de forma sencilla nos explica como el marxismo, lejos de desaparecer tras la caida del muro de Berlín y los absolutos desastres económicos de los países que lo habían abrazado, no solo no está muerto. Es que está bien vivo y dirigiendo a día de hoy las políticas del mundo “capitalista” cada vez menos libre y mas enfocado al papá estado. Se ha pasado del marxismo económico al marxismo cultural, al de la relación social a través de la lente de la opresión y el conflicto.

El New York Times informó sobre “la incorporación del marxismo en las universidades estadounidenses” hace 30 años. Hoy, vemos los resultados
La lección de 1989 es que la cultura y las ideas de hoy son las políticas y las políticas del mañana.

En agosto de 1989, el parlamento de Polonia hizo lo impensable. El estado satélite soviético eligió a un anticomunista como su nuevo primer ministro.

El mundo esperó con la respiración contenida para ver qué pasaría a continuación. Y luego sucedió: nada .

Cuando no se desplegaron tanques soviéticos en Polonia para aplastar a los rebeldes, los movimientos políticos en otras naciones —primero Hungría, seguida de Alemania Oriental, Bulgaria, Checoslovaquia y Rumania— pronto siguieron en lo que se conoció como las Revoluciones de 1989 .

Había comenzado el colapso del comunismo.

‘Herederos ideológicos de Marx’
El 25 de octubre de 1989, apenas dos meses después de la elección fundamental de Polonia, el New York Times publicó un artículo titulado ” La incorporación del marxismo en las universidades estadounidenses “, que describe un fenómeno extraño y aparentemente paradójico. Incluso cuando el gran experimento mundial de marxismo se derrumbaba a la vista de todos, las ideas marxistas estaban echando raíces y se estaban generalizando en los pasillos de las universidades estadounidenses.

“Mientras los herederos ideológicos de Karl Marx en las naciones comunistas luchan por transformar su legado político, sus herederos intelectuales en los campus estadounidenses han completado virtualmente su propia transformación de forasteros impetuosos y asediados a miembros académicos asimilados”, escribió Felicity Barringer.

Sin embargo, hubo diferencias notables. El marcado e inconfundible contraste entre la abrumadora pobreza de las naciones comunistas y la prosperidad de las economías occidentales había borrado la pretensión de superioridad económica del socialismo.

Como resultado, el marxismo ortodoxo, con su énfasis en la economía, ya no estaba de moda. El marxismo tradicional estaba “retrocediendo” y se había vuelto “pasado de moda”, informó el Times .

“Hay mucha gente que no quiere llamarse marxista”, dijo al Times Eugene D. Genovese, un eminente académico marxista . (Genovese, quien murió en 2012, luego abandonó el socialismo y abrazó el conservadurismo tradicional después de redescubrir el catolicismo).

Sin embargo, el marxismo no se estaba retirando realmente. Simplemente se estaba adaptando para sobrevivir.

Ver la agitación en Polonia y otras naciones del bloque del Este había convencido incluso a los marxistas de que el capitalismo no “cedería el paso al socialismo” en el corto plazo. Pero esto provocaría una evolución de las ideas marxistas, no un abandono de ellas.

“Marx se ha relativizado”, dijo al Times Loren Graham, historiador del Instituto de Tecnología de Massachusetts .

Graham fue solo uno de una docena de académicos con los que habló el Times , una mezcla de economistas, académicos legales, historiadores, sociólogos y críticos literarios. La mayoría de ellos pareció llegar a la misma conclusión que Graham.

El marxismo no moría, estaba mutando.

“El marxismo y el feminismo, el marxismo y la deconstrucción, el marxismo y la raza, aquí es donde están los debates emocionantes”, dijo al periódico Jonathan M. Wiener, profesor de historia en la Universidad de California en Irvine.

El marxismo todavía estaba prosperando, concluyó Barringer, pero no en las ciencias sociales, “donde hay una posibilidad de aplicación práctica”, sino en campos abstractos como la crítica literaria.

Un cambio estratégico
El marxismo no fue derrotado. Los marxistas acababan de hacerse con un nuevo territorio.

Y fue un movimiento muy estratégico. La “aplicación práctica” del marxismo había resultado desastrosa. El comunismo había sido probado como filosofía gobernante y había fracasado catastróficamente, lo que provocó hambrunas, empobrecimiento, persecución y asesinatos en masa. Pero, en la torre de marfil del sistema universitario estadounidense, los profesores podían inculcar ideas marxistas en la mente de sus alumnos sin riesgo de ser refutados por la realidad.

Sin embargo, no estaba sucediendo en los departamentos de economía de las universidades, porque las credenciales del marxismo en esa disciplina estaban demasiado empañadas por su historial “práctico”. En cambio, el marxismo estaba prosperando en los departamentos de inglés y otras disciplinas más abstractas.

En estos estudios, se minimizó la economía y otros aspectos clave de la cosmovisión marxista pasaron a primer plano. La doctrina marxista de la guerra de clases todavía se enfatizó. Pero en lugar de capital versus trabajo, fue el patriarcado versus las mujeres, los privilegiados racialmente versus los marginados, etc. A los estudiantes se les enseñó a ver cada relación social a través de la lente de la opresión y el conflicto.

Después de absorber las ideas marxistas (incluso cuando esas ideas no se llamaban “marxistas”), generaciones de graduados universitarios llevaron esas ideas a otras importantes instituciones estadounidenses: las artes, los medios de comunicación, el gobierno, las escuelas públicas, e incluso eventualmente a los departamentos de recursos humanos y las salas de juntas corporativas. . (Esto se conoce como “la larga marcha a través de las instituciones”, una frase acuñada por el activista estudiantil comunista Rudi Dutschke, cuyas ideas fueron influenciadas por el teórico marxista Antonio Gramsci de principios del siglo XX).

De hecho, recientemente se reveló que las agencias federales han gastado millones de dólares de los contribuyentes en programas que capacitan a los empleados para que reconozcan su “privilegio blanco”. Estos programas de capacitación también se encuentran en innumerables escuelas y corporaciones, y las personas que han cuestionado la idoneidad de estos programas se han visto despedidas sumariamente .

Una gran parte de la cultura actual es consecuencia de este movimiento. El “despertar” generalizado, la política de identidad omnipresente, el victimismo, la cancelación de la cultura, los alborotadores que destruyen legítimamente los medios de vida de la gente y amenazan a los transeúntes: todo proviene en gran medida de presunciones marxistas (especialmente las fijaciones distorsionadas del marxismo en la opresión y el conflicto) que se han estado incubando en las universidades. , especialmente desde finales de los 80.

Resultó que lo que estaba sucediendo en las universidades estadounidenses en 1989 era tan fundamental como lo que estaba sucediendo en los parlamentos europeos.

Especialmente en un año electoral, puede ser fácil concentrarse en la refriega política. Pero la lección de 1989 es que la cultura y las ideas de hoy son las políticas y las políticas del mañana.

Por eso el destino de la libertad depende de la educación.

Y la educación a día de hoy está en manos, fundamentalmente, de la izquierda que bebe del nuevo marxismo. Y los medios, a su servicio también. De ahí que los nuevos líderes como Pablo Iglesias, (y su lema, la objetividad no existe) ejemplo paradigmático, vengan del mundo académico de la enseñanza, y vayan a por el control de los medios.

O, denme una televisión y moveré el mundo.

Esto es un hilo de tuiter de Judge the Zipper, un juez indignado e inconformista. Si lo traigo es porque estoy de acuerdo con su exposición que me parece no solo interesante, si no también acertada;


Con todo lo que se está generando alrededor del horroroso crimen de las niñas de Tenerife, me viene a la cabeza cómo se reaccionaba en la Edad Media ante hechos similares. Hilo incómodo va.

Ante hechos tan atroces que el común de los mortales no concebimos, lo habitual en la Edad Media es que los mismos se atribuyesen a brujas (mujeres que habían pactado con el diablo) o directamente a Satán. Solo el Mal personificado podía explicarlo.
La razón o la ciencia quedaban totalmente al margen, pero daba igual: lo importante es que esa explicación del hecho contaba con el favor del común de los ciudadanos y, sobre todo, de las élites gobernantes, que constantemente abonaban ese mensaje.
Así, los ciudadanos eran convenientemente adecentados cada día de misa sobre cómo el diablo se puede meter en las personas y estar detrás de los peores actos de éstas, haciendo hincapié en la mujer que, bajo el estigma de Eva, era más fácilmente influenciable.

A su vez, la Iglesia mantenía toda una estructura de poder, dinero incluido, girando en torno a la idea de que Satán era algo real que, efectivamente, vivía entre nosotros. Clero, reyes, tribunales e incluso pensadores y teóricos, formaban parte de esa estructura de poder.
Por supuesto, las “soluciones” ante hechos así, consistentes en sacar el demonio del sujeto afectado, o en actos colectivos de expiación, tenían poca o nula efectividad real. Pero daba igual, porque señalar públicamente al demonio era catarsis social suficiente.

Como vemos, la razón se sustituía por la fe, y la ciencia por dogmas indiscutibles. De hecho, apartarse de esta explicación oficial era una actividad de riesgo, ya que servía para que a uno lo señalaran como cómplice del demonio o, peor aun, el demonio mismo.

Actualmente, cuando ocurren hechos como el que comentamos, ya no gritamos “brujería” o “satán”, sino “machismo” o “heteropatriarcado”, pero el esquema medieval se reproduce con tan idéntica precisión que sorprende que pase desapercibido.
Al igual que entonces, se aparca la ciencia (la que surge de los datos y de lo que sabemos de la mente humana) y la razón (el machismo que tanto abunda da respuesta él solito a algo tan poco frecuente como el homicidio de niños/mujeres), y se sustituye por fe inquebrantable.


Desde el poder establecido se bombardea a los ciudadanos con que el machismo y el heteropatriarcado son los culpables de los crímenes más atroces. Y aunque hay mujeres machistas, se hace hincapié en el hombre, violento por naturaleza. Los ciudadanos decimos amén.
Se ha creado toda una estructura de poder (ministerios, presupuestos, leyes, juristas, sociólogos) alrededor de la idea de que el hecho de que vivamos en una sociedad machista, y sólo eso, es la explicación a algo tan complejo como la conducta humana, también la del homicida.
Por supuesto, las soluciones dadas desde estas premisas para acabar con los homicidios no están resultando, que es lo que cabe esperar cuando se deja la ciencia y la lógica de lado. Peor aun, están generando división y disconfort en gran parte de la sociedad.
Tan indiscutible se presenta la fe oficial, que el que ose desviarse de ella lo más mínimo es señalado como parte del problema. No sólo es un machista, sino que está contribuyendo a que las mujeres y los niños mueran. Se les señala como herejes y culpables, ambas cualidades.
Como yo, que dirán que soy parte del problema porque niego la violencia machista. Pero NO la NIEGO. Lo que niego es el machismo como explicación COMPLETA del fenómeno de los homicidios. Igual que no niego que haya bondad y maldad, pero esa reducción no explica el delito.
El padre que mata a sus hijas puede que fuese machista, pero no mató a las niñas para mostrarse superior a la mujer, presa del heteropatriarcado, sino que su cabeza hizo click y llegó a un punto tal que sólo concibió una manera de hacer daño a su ex: matar lo que más quería.

Pero el deseo de dañar a otra persona no es propio de machistas. El deseo de dañar a las personas que te rodean es propio de los seres humanos. Algunos lo llevan a la práctica, y de formas tan variadas como amplia es la imaginación; y sí, algunos de maneras muy crueles.
El quid está en eso que marca la diferencia entre desear y ejecutar (y cómo), y ello depende de tantos factores que reducirlo a machismo es como decir que una buena hamburguesa se hace solo con ketchup, obviando el resto de ingredientes. Espero que se me haya entendido. FIN.

PD. Para los curiosos (que son todos aquellos que desde la Edad Media se han atrevido a poner en duda la verdad oficial), recomiendo leer esto de

Piticlinov

Aunque es un pelín largo, se lee muy fácil.

Nota- Así como para buscar una imagen de Satanás ha sido muy fácil, basta con teclear en Google esa palabra y elegir entre miles de imágenes de Satanás, curiosamente no pasa lo mismo con “machista“. No sale una sola imagen de un machista, y mira que los debe de haber a patadas por todas partes…

D Goethe;

 Quiero que gane Ayuso, por eso voté a Vox. (en el blog de SG)

Tan breve como exacta manera de expresarlo. Si alguien no lo entiende, tan solo mentarle a Casado.
Y ahora me van a permitir que me explaye.

Por primera vez en muuuchos años me siento optimista en cuanto a la política patria se refiere.
¿La razón?
Que han tensado tanto la cuerda esta gentuza que se llama de izquierda y progresista, mintiendo como en todo lo que dicen, que parece que por fin la han roto.
Y vuelvo a la comparanza con quienes fueron adelantados durante decenios y hoy están casi al alcance de la mano, los norteamericanos. Con todo en contra, los medios de masas, los intelectuales, los artistas, el cine, la televisión, ese Moloch de nuestros tiempos, los americanos, hartos ya de soportar el desprecio y la condena, votaron al anticristo, a Trump. Se sacudieron el yugo. Luego en las segundas todos sabemos lo que pasó, la casta dijo “hasta aquí hemos llegado”, violaron las elecciones y ahora aparentemente las aguas han vuelto a estancarse. Veremos hasta cuando.
Aquí tenemos un panorama harto semejante, con un dominio casi aplastante de medios, telectuales del régimen, artisteos, cineastas, televisiones y demás de la siniestra, machando desde hace años con dobermans y “nunca mais” que ya desmelenados califican de nazis y fascistas absolutamente a cualquiera que no se pliegue a sus delirios etnicistas, sectarios y no digo ideológicos porque si hay algo que no sepan lo que es, son las ideas. Lo suyo son los sentimientos, casi exclusivamente el odio y sus derivados.

Y como en USA digo, tal parece que la ciudadanía española va despertando, al fin, harta de tanta basura propagandística goebbelsiana y de que la tomen por idiota, de tanto desprecio en suma y tras mas de cien mil muertos, un país arruinado y una economía devastada, le va a hacer un corte de mangas en la próxima cita con las urnas, si otro 11M no lo remedia. Y aun así, me atrevo a suponer.

Lo describía muy bien Toni Cantó hace unos días al explicar qué es pasear por Madrid junto a Ayuso; Es como ir junto a Madonna. La gente la adora, la aclama, la vitorea y la van a votar haciendo de largo que gane las elecciones. De ahí que este siniestro gobierno, que no sabe hacer otra cosa, rabioso, lance sus últimos alaridos echando espumarajos, insista en su estrategia, “¡ni se os ocurra pactar con VOX!”.

Lo propuse hace un tiempo, si d. Pablo Cursiruin (hay que joderse con su España estampas goyescas de garrotazos y sus equidistancias entre violadores y violadas) tuviera una pizca de amor a su país mas que a si mismo, no dudaría en ceder el testigo a las fantásticas mujeres que tiene en el PP, se apartase y conformase con ser secretario general (nada mas y nada menos) de su partido, designase a Isabel, con Cayetana, a presentarse como candidata a la presidencia del País, ahí es nada, la primera presidenta de Gobierno de España mujer, tendrían muchísimas mas probabilidades de lograrlo. Y ya de traca si formasen una alianza electoral con Vox. Podrían formar un gobierno electrizante, y con mayoría femenina pero no de cuota sanchista, de figurantas medio lelas, de porteras delatoras de la guerra civil, sino todo lo contrario. De personas capacitadas para esos cargos.

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